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CRÍMINA organiza las jornadas “Los desafíos del sistema de justicia penal ante los grupos vulnerables” en el marco del convenio firmado por la UMH y la Conselleria de Justicia

En el marco del convenio firmado por la Universidad Miguel Hernández  y la Conselleria de  de Justicia, Administración Pública, Reformas Democráticas y Libertades Públicas, el centro CRÍMINA organiza las jornadas “Los desafíos del sistema de justicia penal ante los grupos vulnerables”. El objetivo del evento es reunir a expertos de la práctica profesional en el ámbito de la justicia, así como a teóricos para analizar el estado actual del sistema de justicia penal ante los grupos vulnerables.

El encuentro tendrá lugar los días 14 y 15 de noviembre en la sala Misteri d’Elx del edificio Torrevaíllo de la UMH. Durante los dos días de jornadas, se tratarán temas relacionados con  los grupos vulnerables.

La inauguración del acto será el 14 de noviembre a las 16:30h de la tarde, a cargo del rector de la Universidad, Jesús Tadeo Pastor Ciurana, el director general de Reformas Democráticas y Acceso a la Justicia y catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia, José García Añón, y el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche, Fernando Miró Llinares. A continuación, tendrá lugar la primera sesión que será una “Aproximación a la percepción del sistema de justicia de los grupos vulnerables desde la justicia procedimental”. La segunda sesión, por su parte, versará sobre “Víctimas, grupos vulnerables y minorías étnicas”.

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“El estado actual de la asistencia jurídica gratuita en el sistema de justicia penal” dará comienzo a la jornada del 15 de noviembre y la mañana finalizará con “El doble obstáculo de las personas con diversidad funcional ante el sistema de justicia”. En cuanto a la sesión de tarde, será “La justicia restaurativa ¿alternativa o complemento?” y las jornadas finalizarán con la clausura del acto por parte de la Profesora Olga Fuentes Soriano, catedrática de Derecho Procesal de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Los jornadas están dirigidas a estudiantes de grado, máster, títulos propios y a abogados y profesionales del sector. Para participar es necesario inscribirse en el siguiente enlace:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdqUsJ6EsAc307jraAYqoz1_PFjZjMYPWWvmJ7b4J2lhy0W5A/viewform  

Programa:

Desafíos 14 y 15 de noviembre

Ana Páez: “Gestionar el riesgo de violencia puede ayudar a prevenir la comisión de actos violentos y proteger a la sociedad”

Ana Páez es graduada en Criminología por la Universidad Autónoma de Barcelona y máster en Intervención Criminológica y Victimológica por el Centro CRÍMINA de la Universidad Miguel Hernández.

¿Cuál es la importancia de crear una herramienta de valoración del riesgo Violencia contra la Pareja en Población Adolescente VPPA?

Existen varias razones que justifican la creación de una herramienta de estas características. La primera de ellas es que gestionar el riesgo de violencia puede ayudarnos a prevenir la comisión de actos violentos y, en consecuencia, proteger a la sociedad de dichos actos. Pero no solo sirve para proteger, sino que también es útil para poder realizar intervenciones adaptadas a cada caso según el nivel de riesgo. La segunda de las razones es que actualmente los profesionales que se dedican a la gestión y valoración del riesgo no cuentan con herramientas específicas para la violencia contra la pareja en población adolescente. Si bien es cierto que ya existen en población adulta, en el ámbito de los menores aun queda un gran trabajo por hacer.

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¿En qué consiste esta herramienta?
Esta herramienta consiste en valorar el riesgo que tiene un adolescente, sea chico o chica, de ejercer violencia psicológica contra su pareja a través de un conjunto de factores de riesgo y de protección. Además, está pensada para que el profesional que la utilice valore cada ítem de manera individual y, una vez evaluados todos, establezca un nivel global de riesgo.

¿Qué factores tiene en cuenta para valorar el riesgo de violencia en la pareja?
La herramienta tiene tanto factores de riesgo como de protección. Concretamente, tiene 17 factores de riesgo, los cuales se dividen en tres grupos (factores de riesgo individuales, familiares y sociales-comunitarios) y 4 factores de protección destinados a indagar si el menor es consciente de que está ejerciendo violencia o si tiene un alto nivel de empatía, entre otros.

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¿Hay relación entre las circunstancias sociales y el riesgo de violencia contra la pareja?

Por supuesto. Al igual que pasa en prácticamente todos los fenómenos violentos y/o delictivos, existe un conjunto de circunstancias sociales que, unidas a otros factores de carácter más biológico o individual, pueden aumentar el riesgo de ejercer violencia contra la pareja. Algunas de ellas hacen referencia al entorno en el que vive el menor y los modelos de comportamiento que transmiten los propios amigos. Es probable que un menor que crece en un entorno donde se justifica la violencia como método de resolución de conflictos y que tiene un grupo de amigos violento presente un mayor riesgo de ejercer violencia contra su pareja. Sobre todo, si sus propios amigos también la ejercen contra sus respectivas parejas.

¿Las TIC han incrementado el riesgo de sufrir violencia contra la pareja en la población adolescente? ¿Qué tipo de violencia?

Más que incrementar, las TIC han favorecido que hoy en día la violencia tome otras formas y sea ejercida a través del ciberespacio. Lo que anteriormente se desarrollaba en el mundo físico, ahora forma también parte del mundo virtual en el que los adolescentes pasan muchas horas. El problema es que en este nuevo espacio es más difícil controlar aquello que se hace y se comparte. Sí que es cierto que las TIC han favorecido un mayor control sobre la pareja, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez es más fácil conocer en qué momentos la persona está haciendo uso de las aplicaciones, de qué manera e incluso el lugar desde donde lo hace.

CRÍMINA participa en el primer encuentro de la Red de Excelencia EmpiriC en Castilla-La Mancha

La Red de Excelencia EmpiriC celebra su primer encuentro los días 29 y 30 de octubre, en el que participará el Centro CRÍMINA. El seminario, que tendrá lugar en la Universidad de Castilla-La Mancha, versará sobre la Delincuencia y Justicia juvenil, y el Grupo de Criminología y Delincuencia Juvenil de la UCML expondrá los resultados de su investigación.

En el encuentro habrá participantes de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Universidad de Málaga (UMA) y la Universidad Miguel Hernández (UMH). Desde el Centro CRÍMINA de la UMH, asistirán el director del Centro, Fernandó Miró Llinares, y la investigadora Ana B. Gómez Bellvís.

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El objetivo de la red de excelencia “Desarrollo de un modelo criminológico y empírico de la política criminal” (EmpiriC) es asesorar al gobierno y otras entidades en la prevención de la delincuencia, en la toma de decisiones legislativas de carácter penal y en materia de ejecución de penas, tanto penitenciarias como de medidas penales alternativas.

La red está formada por grupos de investigación de seis universidades españolas. Está coordinada por  Elena Larrauri, profesora de la UPF, y compuesta por José Luis de la Cuesta de la Universidad del País Vasco, Fernando Miró Llinares de la UMH, Ana Isabel Cerezo de la UMA, José Cid Moliné de la UAB y Esther Fernández Molina de la UCLM. Por tanto, servirá también para unir a los principales grupos que realizan investigaciones criminológicas en España dirigidas a mejorar las políticas criminales y, a la vez, para situar el desarrollo de implicaciones prácticas de la investigación como un punto central en la actividad de estos grupos y para permitir la incorporación de los conocimientos empíricos a la política criminal.

10 cosas que debes saber sobre Criminología ambiental, por Asier Moneva

Asier Moneva es Personal Investigador en Formación (FPU) en el Centro CRÍMINA y su especialidad es la Criminología ambiental y el análisis delictivo. En esta entrada presenta 10 cosas que debes saber sobre Criminología ambiental, un enfoque que estudia el crimen como un evento resultado de las oportunidades criminales que se dan en un contexto específico.

1. El mito del hombre delincuente

Según Felson, cuando se estudia un fenómeno tan complejo como el crimen, no tiene sentido -desde ningún enfoque- tratar de identificar al delincuente con una mala persona, con alguien irracional, mientras se ignoran otros aspectos esenciales como dónde se encuentra el resto de la gente, qué está haciendo, con quién se relaciona, en qué lugares se localizan sus propiedades y, teniendo en cuenta todo lo anterior, si su victimización es posible.

2. La virtud del alcance medio

A diferencia de las grandes teorías del crimen, que plantean enfoques macro para su interpretación, la criminología ambiental no pretende explicar el fenómeno criminal en toda su complejidad, sino estudiarlo como un evento e intervenir en el ambiente donde ocurre implantando soluciones específicas para problemas concretos en lugar de sugerir grandes cambios sociales. Menos es más.

3. La ciencia del análisis delictivo

Desde el enfoque ambiental, los investigadores convierten el análisis del crimen en algo más físico y tangible, en ciencia, cuando delimitan el alcance de su estudio a un determinado fenómeno que sí pueden conocer, permitiendo desarrollar estrategias de reducción del crimen factibles al unir la especificidad de los distintos cuerpos teóricos de alcance medio con la validez de la investigación empírica.

4. El nacimiento de un enfoque necesario

El paradigma ambiental surge en Europa en el siglo XIX y alcanza su apogeo con los estudios ecológicos de los barrios dirigidos por los académicos que integraban la denominada Escuela de Chicago en la primera mitad del siglo XX. Es a partir de los años 80 cuando se comienza a estudiar el crimen desde una perspectiva espacial en Canadá, Europa y Estados Unidos. En la actualidad es un enfoque adoptado internacionalmente.

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5. Tres pilares fundamentales

Los principales cuerpos teóricos que dan forma al enfoque ambiental de la criminología son: el Enfoque de las Actividades Cotidianas de Cohen y Felson (1979), que constata la vinculación de la actividad delictiva con su contexto situacional; la Teoría del Patrón delictivo de Brantingham y Brantingham (1981), que explica la influencia del entorno en el comportamiento espacial de las personas y, por tanto, en el crimen; y la perspectiva de la Elección Racional de Cornish y Clarke (1986), que alude a una estimación del coste y beneficio derivados de las decisiones que toman los infractores.

6. El contexto: Actividades Cotidianas (Cohen y Felson, 1979)

Aunque mucha gente lo desconoce, las Actividades Cotidianas plantean un enfoque doble. El primero, de carácter macro, se construye sobre la idea de que los cambios sociales y tecnológicos provocan que cada vez más gente contacte con personas desconocidas y hogares vacíos, por un lado, y que aparezcan una serie de bienes de consumo con gran valor económico y facilidad de transporte por el otro. A nivel micro explican que el crimen tiene lugar cuando convergen, en un mismo espacio y tiempo, un delincuente motivado y un objetivo adecuado en ausencia de un guardián capaz.

7. El entorno: Patrón Delictivo (Brantingham y Brantingham, 1981)

Puesto que los delincuentes muestran patrones de desplazamiento similares al resto de la población, el Patrón Delictivo plantea que la oportunidad criminal se genera en aquellos lugares donde ambos coinciden, normalmente cerca de la residencia del infractor. Además, existen lugares que facilitan esta convergencia: los generadores del delito -zonas donde coinciden un gran número de personas- y los atractores del delito -zonas donde existen oportunidades para delinquir- (Brantingham y Brantingham, 1995).

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8. La racionalidad: Elección Racional (Cornish y Clarke, 1986)

Desde su origen, la Elección Racional se ha construido sobre la concepción del delito como resultado de una motivación criminal estable que responde a una suerte de cálculo donde se valoran los riesgos que asume el delincuente, por un lado, y las oportunidades y beneficios que puede obtener por otro. Este planteamiento evoluciona a una segunda etapa gracias a los aportes de Richard Wortley (2001), quien añade las emociones a la fórmula anterior al entender que también son relevantes y se pueden racionalizar.

9. Un ámbito de oportunidad distinto

Pese a las diferencias estructurales que presenta el ciberespacio respecto al espacio físico, tanto intrínsecas -i. e.: contracción de espacio y tiempo- como extrínsecas -p. e.: transnacionalidad, anonimato, etc.-, las premisas ambientales clásicas sobre las que se fundamenta el análisis de la oportunidad criminal también son válidas en plano digital (Miró-Llinares, 2011). Además, en el ciberespacio también existen distintos lugares con características diferentes que se pueden clasificar según las posibilidades de interacción que ofrecen (Miró-Llinares y Johnson, 2018).

10. Las críticas

El ambiental es un paradigma que no está exento de críticas, dirigidas tanto a su eficacia y legitimidad como al desplazamiento del delito. Respecto a esto último, no existen evidencias que sugieran que las medidas preventivas pierdan su efecto; sin embargo, sus beneficios sí se difunden. Por su parte, las cuestiones éticas subrayan la falta de consideración del enfoque por los problemas causados por la estructura social y por considerar a los delincuentes seres racionales. Además, se dice que diluye la responsabilidad del Estado al compartirla con el sector privado e implementar medidas un tanto intrusivas.

¿Qué debo leer para conocer más sobre el tema?

Brantingham, P. L., y Brantingham, P. J. (1981). Notes on the geometry of crime. En P. L.

Brantingham y P. J. Brantingham (Eds.), Environmental criminology (pp. 27-54). Beverly Hills, CA: Sage Publications.

Brantingham, P. L., y Brantingham, P. J. (1995). Criminality of place. Crime generators and crime attractors. European Journal on Criminal Policy and Research, 3(3), 5-26.

Clarke R. V., y Cornish D. B. (1986). The Reasoning Criminal: Rational Choice Perspectives on Offending. New York, NY: Springer-Verlag.

Cohen, L. E., y Felson, M. (1979). Social change and crime rate trends: A routine activity approach. American Sociological Review, 44, 588-608.

Eck, J. E. (1994). Drug markets and drug places: a case-control study of the spatial structure of illicit drug dealing. Tesis Doctoral, University of Maryland, College Park.

Miró-Llinares, F. (2011). La oportunidad criminal en el ciberespacio. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, 13(7), 1-55.

Miró-Llinares, F., & Johnson, S. D. (2018). Cybercrime and Place: Applying Environmental Criminology to Crimes in Cyberspace. In G. J. N. Bruinsma and S. D. Johnson (Eds.), The Oxford Handbook of Environmental Criminology (pp. 883-906). Oxford, UK: Oxford University Press.

Wortley, R. (2001). A classification of techniques for controlling situational precipitators of crime. Security Journal, 14(4), 63-82.

David Buil: “La seguridad de la zona, relacionada con un bajo nivel de delincuencia, es uno de los factores más importantes para atraer turistas a la Costa Blanca”

David Buil es investigador predoctoral de la Universidad de Manchester y colaborador del Centro CRÍMINA. Se graduó en Criminología por la Universidad Autónoma de Barcelona y cursó el máster en Análisis y Prevención del Crimen por la Universidad Miguel Hernández.

Actualmente, está realizando su tesis doctoral en el Centro para la Criminología y la Justicia Penal de la Universidad de Manchester, donde también se desempeña como profesor ayudante. Sus investigaciones doctorales se basan en la aplicación de métodos de aproximación a pequeña escala para estudiar a nivel territorial el sentimiento ciudadano hacia el crimen a nivel local. Además, es parte del equipo de la Cátedra Costa Blanca, Turismo Bienestar y Seguridad, que investiga la relación entre los tres conceptos.

¿Por qué es necesaria una aproximación criminológica al fenómeno del turismo?

Los turistas llevan a cabo un proceso racional antes de decidir el destino turístico que quieren visitar. Tanto a nivel macrogeográfico, a la hora de decidir países, como a nivel microgeográfico, al elegir ciudades, barrios y hoteles. En el momento en el que toman esta decisión tienen en cuenta, entre otras variables, si la zona es segura, si hay mucha delincuencia, si hay terrorismo, si hay riesgo de catástrofes naturales, inestabilidad política, etc. Eso tiene consecuencias a nivel económico en las diferentes zonas turísticas. El factor de la seguridad es importante. De hecho, uno de los factores más importantes, que conlleva que la gente no visite destinos turísticos como Oriente Medio o determinadas zonas de África, es la inestabilidad y el riesgo para la seguridad ciudadana.

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¿Influye la tasa de criminalidad en la elección de la Costa Blanca?

Observamos que uno de los factores más importantes para atraer turistas a la Costa Blanca es que es una zona segura, con poca delincuencia. Con todo, hay zonas en las que existe peor reputación que en otras. Por eso, en la Cátedra queremos analizar qué zonas tienen más reputación, qué zonas tienen menos, y cómo repercute en la llegada de más o menos turistas. Así como, los medios por los que se transmiten estas reputaciones, que ahora son, principalmente, canales online, foros de discusión, etc.

¿Qué tipo de herramientas se utilizan para medir la tasa de criminalidad?

En la Cátedra Costa Blanca, Turismo Bienestar y Seguridad, hasta ahora, hemos hecho una encuesta exploratoria con una muestra de 150 turistas internacionales, la mayoría británicos. Hemos podido extraer una serie de conclusiones muy preliminares sobre qué preocupa a los turistas cuando vienen aquí, el tipos de desórdenes que perciben como más comunes, de qué son víctimas más frecuentemente y qué tipo de conductas antisociales llevan a cabo con mayor frecuencia. Pero con una población de 150 personas, aunque hemos modificado los pesos muestrales para hacerla más representativa, no podemos sacar conclusiones. Por eso, queremos hacer una encuesta a pie de calle (la anterior es online) que nos permita sacar conclusiones más representativas. También queremos hacer estudios con datos abiertos online, big data, a través de tweets, de debates en tripadvisor, de foros en booking… para observar, no tanto conclusiones alternativas, sino los canales por los que se transmiten las opiniones respecto a la seguridad en la Costa Blanca y reflejarlo en el mapa. Básicamente, encuestas y datos abiertos.

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¿Cuáles son los delitos que más se repiten en las zonas turísticas?

No podemos sacar conclusiones todavía, pero hemos detectado dos. Sin embargo, no hablaría de delitos, hablaría de desórdenes o conductas antisociales que los turistas perciben como más comunes, pero no hay todavía una muestra suficiente para poder asegurarlo. Básicamente son ofrecimiento de drogas y fraudes de carácter económico.

¿Qué acciones se pueden llevar a cabo para fomentar la seguridad de los turistas?

Transparencia. Los turistas que vienen de Reino Unido están acostumbrados a un nivel de transparencia en los datos muy alto. En Reino Unido cuando vas a ir a una zona puedes googlear tu código postal y te aparece, inmediatamente, los delitos que se han cometido, el día de la semana y las características, y esto aquí, en España, no lo tenemos. La única información que tienen sobre delincuencia en una zona son los foros online, que puede ser engañosa o sesgada. Yo creo que es recomendable abrir más los datos y que puedan ver que no hay un problema de seguridad objetiva en la Costa Blanca ni en el resto de ciudades de España, por lo general. Así como, facilitar el acceso a los datos y quitarle relevancia a los debates online, que son comunes y tienen consecuencias, pero a veces no reflejan la realidad. Por tanto, hay que darles esa realidad para que no tengan que inventársela.

El centro CRÍMINA convoca el II premio CRIMINA al Mejor TFM en el marco de investigación de la Clínica Jurídica

El centro Crímina para el estudio y prevención de la delincuencia de la Universidad Miguel Hernández convoca el II premio CRIMINA al Mejor Trabajo Fin de Máster (TFM) realizado en el marco de investigación de la Clínica Jurídica UMH.

El objetivo de este premio es promover la elaboración de trabajos de calidad y de compromiso social, contribuyendo de ese modo a la sensibilización de los estudiantes hacia las necesidades de colectivos desfavorecidos al mismo tiempo que se estudian casos reales y se aportan soluciones.

Sólo podrán optar al premio, dotado con 500€, aquellos trabajos que cumplan los siguientes requisitos:

  1. a) Haber sido elaborados por estudiantes que estén cursando el máster en Intervención Criminológica y Victimológica o el máster en Análisis y Prevención del Crimen.
  2. b) Podrán optar todos los trabajos que versen sobre cualquier cuestión incardinada en las diferentes líneas de investigación de la Clínica Jurídica de la UMH (http://clinicajuridica.edu.umh.es/investigacion/) tratadas desde una perspectiva criminológica o jurídico‐penal.
  3. c) Que el TFM haya obtenido al menos la calificación de 8,5 sobre 10.

El Jurado tendrá en cuenta los siguientes criterios:

  1. a) Originalidad y carácter innovador del trabajo.
  2. b) Rigor y calidad científica.
  3. c) Utilidad práctica del trabajo para resolver cuestiones criminológicas o jurídico‐penales con objetivos solidarios desde el compromiso con la justicia social.

Si quieres participar, envía tu proyecto a fj.castro@crimina.es. El plazo de presentación de trabajos finaliza el próximo 31 de octubre.

Puedes ver las bases del concurso aquí.

El Centro CRÍMINA organiza las Jornadas de Bienvenida “Seguridad pública y privada, ampliando horizontes”

El pasado martes, 2 de octubre, el Centro CRÍMINA organizó las Jornadas de Bienvenida “Seguridad pública y privada, ampliando horizontes”, en las que se presentaron los títulos oficiales del centro: máster en Intervención Criminológica y Victimológica, máster en Análisis y Prevención del Crimen y grado en Seguridad Pública y Privada.

Las jornadas dieron comienzo con la presentación por parte de Fernando Miró, director de CRÍMINA, de la conferencia inaugural “Predicción policial de violencia doméstica” a cargo de Juanjo Medina, catedrático de Criminología Cuantitativa de la Universidad de Manchester. Medina destacó que uno de los problemas en la valoración de riesgo es que, tradicionalmente, se ha enfatizado de forma excesiva en la predicción y destacó que se ha tener en cuenta, también, la valoración del daño previo y de aquel que es menos visible. El catedrático afirmó que siempre que se toman decisiones sobre la base de un riesgo futuro, hay falsos positivos y falsos negativos dependiendo de la información y los criterios que se utilicen. 

La sesión de mañana continuó con la mesa “Alcance y utilidad de una aproximación criminológica al fenómeno del turismo”, de la mano de Fco. Javier Castro investigador de CRÍMINA y David Buil, investigador predoctoral de la Universidad de Manchester e investigador colaborador de CRÍMINA. Castro presentó los resultados preliminares de un estudio sobre experiencias turísticas seguras, cuyos objetivos principales son: conocer la prevalencia de las diferentes formas de victimización, evaluar la percepción de seguridad de los turistas y identificar hábitos y rutinas de la conducta antisocial. Castro concluyó que el 95% de los turistas volverían a visitar la provincia de Alicante o la recomendarían, ya que la seguridad de la provincia se encuentra entre los principales motivos de los turistas para visitarla. Por su parte, Buil señaló que los turistas cuando deciden sus destinos vacacionales tienen en cuenta la seguridad del país, a lo que añadió que es necesario contextualizar el estudio del turismo y la seguridad en los micro lugares.

La última mesa de la mañana fue “Criminología ambiental y análisis geográfico del delito” de José E. Medina Sarmiento y Asier Moneva, investigadores de CRÍMINA. Medina Sarmiento presentó Riskment, una nueva metodología analítica para el mapeo de delitos en vías urbanas y afirmó que a través del análisis de datos se establecen y distribuyen mejor los recursos de los cuerpos de seguridad para prevenir el delito. En cuanto a Moneva, presentó API, un índice para cuantificar el grado de exposición de los usuarios online, cuyo objetivo es tratar de demostrar si el anonimato tiene influencia en la realización de conductas desviadas en el ciberespacio.

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La sesión de tarde comenzó con las presentaciones de Trabajos Fin de Máster del máster en Intervención Criminológica y Victimológica y el máster en Análisis y Prevención del Crimen 2017-2018. Ana Páez presentó su TFM que consiste en una “Propuesta de creación de la herramienta de valoración del riesgo VPPA: Violencia contra la Pareja en Población Adolescente”. Por su parte, Javier Valero habló de su trabajo “Análisis de la siniestralidad vial en el municipio de Elda (Alicante), durante los años 2016-2017” y Francisco Coloma mostró su TFM “Derecho de corrección de los padres sobre sus hijos: una aproximación al juicio de la población general”.

Las Jornadas de Bienvenida finalizaron con el IV Encuentro de Analistas Delictivos y la mesa marco “Gestión de datos para el análisis delictivo con Sistemas de Información Geográfica”. El Subinspector Jefe de la unidad de análisis de la Policía Local de Alcobendas, Juan Ramón Navarro, señaló que trabajar los datos ahorra tiempo y aporta calidad al análisis. Por su parte, el profesor del máster en Análisis y Prevención del Crimen Fernando Llorens explicó que  “Un sistema de información geográfica es un conjunto de elementos orientados a tratar y administrar los datos y la información, organizados para su uso posterior.

Con estas jornadas, el Centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia da por inaugurado el nuevo curso académico.

Natalia García: “En la medida en que se vayan desarrollando nuevas tecnologías y formas de compartir el ciberespacio se van a crear nuevas formas de victimización.”

Natalia García es Licenciada en Criminología por la Universidad de Alicante, posee un máster en Metodología de las Ciencias del Comportamiento y de la Salud por la UNED y es Doctora en Criminología por la Universidad de Murcia. Actualmente trabaja en el Observatorio Internacional de Justicia Juvenil como coordinadora de proyectos y compagina su actividad profesional vinculada, principalmente, al ámbito de la justicia juvenil con la docencia. Natalia imparte clases en diferentes universidades como la Universidad Miguel Hernández, en la que es profesora colaboradora del Centro Crímina. Su tesis doctoral se centró en la victimización de menores en el ciberespacio, aunque cuenta con una amplia experiencia investigadora que abarca diferentes ámbitos de la Criminología.

Los usuarios de internet pueden favorecer su victimización con su actuar en el día a día. ¿Qué conductas realizan para posicionarse en una situación de riesgo?

Es difícil determinar cuáles son las principales conductas de riesgo que aumentan la probabilidad de ser víctima en el ciberespacio. No es matemática exacta, pero en mi tesis doctoral se puede comprobar que  acosar a otros en el ciberespacio o tratar con desconocidos son algunas de las conductas típicas a las que se exponen las personas. También influye publicar información personal en las redes sociales o que los dispositivos con los que se conectan a internet posean información personal, entre otras.

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¿Qué estrategias se pueden llevar a cabo para prevenir estas situaciones de riesgo?

Analizando estos factores de riesgo asociados a las conductas de victimización, se observa que si dejamos de hacer esas conductas de riesgo es mucho más probable que no se sufran estas situaciones de acoso. Por tanto, si una de las conductas es contactar con desconocidos a través de internet, hay que intentar, en la medida de lo posible, no contactar con desconocidos. Y si se hace, que sea en un ámbito controlado, que permita hacer un buen análisis de perfil de la otra persona. Sobre todo en el ámbito profesional, donde puedes comprobar si la otra persona es realmente quien dice ser. También es muy importante guardar de forma segura nuestra información personal. Para ello, hay diferentes mecanismos como no almacenar la información personal en los dispositivos en los que nos conectamos a internet, no publicarla en redes sociales y no compartirla a través de mensaje de texto, WhatsApp o correo electrónico.

El ciberacoso en menores es el tema central de su tesis, ¿cuáles son las conductas concretas?

En mi estudio, me centré en las conductas concretas del acoso continuado, es decir, aquellas conductas que sufren más los jóvenes a través de las TIC. Especialmente, en los insultos, en la difusión de rumores dañinos sobre una persona, en el contacto de manera repetida aun habiendo solicitado el cese de esa comunicación o en el haber sido marginado o excluido a través de las TIC (ser eliminado de los grupos de WhatsApp, no ser agregado a perfiles o grupos en las redes sociales, etc.).

Centrándonos concretamente en los menores, ¿cómo influyen los actos de los menores en internet en la victimización?

Muchísimo. Una parte muy importante para entender el ciberacoso o los delitos a través de la red es saber que el comportamiento del usuario es primordial, porque se convierte en su propio guardián en el ciberespacio. Con su actuar aumenta el riesgo, por tanto si deja de hacer estas actividades, estará menos expuesto a esas situaciones de victimización.

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¿Influye la vigilancia familiar, compartir ordenador y dispositivos móviles o agregar a familiares en redes sociales a proteger a los menores?

Sí, influye muchísimo. De hecho, en el estudio que hice se puede comprobar que aquellos jóvenes que comparten su ordenador o sus dispositivos con otras personas tienen menos riesgo de ser víctimas en el ciberespacio. Así, aquellos jóvenes que agregan a las redes sociales a sus familiares más cercanos (padres, madres, hermanos, primos, etc.) tienen menos riesgo. Al final un joven puede utilizar internet, hacer uso de su ordenador y dispositivos móviles, sin tener ese control directo de sus familiares más cercanos. Por tanto, compartir sus redes sociales con su familia, saber que están ahí, conlleva que no hagan determinadas actividades de riesgo, que al final, son las que les van a hacer sufrir esas formas de victimización.  

“Los jóvenes que comparten su ordenador con otras personas tienen menos riesgo de ser víctimas en el ciberespacio.”

¿Cómo describirías los tipos de ciberacoso que sufren los jóvenes?

Es muy difícil. Tipos de ciberacoso, es decir, cómo se materializan esas formas de acoso, hay muchas. Y lo más importante no es que haya muchas formas, sino que van a seguir cambiando las modalidades de acoso, es decir, en la medida en que se vayan desarrollando nuevas tecnologías y nuevas formas de compartir espacio con otras personas o contactar con otras personas a través de las aplicaciones, se van  a crear nuevas formas de victimización. Si observamos la evolución de las redes sociales, ahora contactamos con más público en general, o nos permiten en tiempo real dar nuestra ubicación o compartir determinada información. Por tanto, si nuestros comportamientos cambian, descubriremos nuevas formas de victimización.

¿Existe un perfil del menor víctima de ciberacoso continuado?

No existe un perfil que se repite constantemente. No podemos decir “generalmente, las víctimas del ciberacoso son los jóvenes de 14 años”. En el estudio descubrimos que todos los jóvenes de las edades que comprendía la investigación (de 12 a 18 años) habían sufrido alguna forma de victimización. Pero, es cierto que las conductas concretas que analizamos habían mucho más prevalencia de victimización entre los jóvenes de 14-15 años que en el resto de grupos. Pero si eso lo comparas con otros estudios, no hay un grupo exacto. Incluso, cuando hablamos de diferencias de sexo, depende mucho más de las conductas. Por tanto, las diferencias, estadísticamente hablando, no son tan importantes porque estamos hablando de un amplio grupo, tanto de chicos como de chicas, que sufren esa victimización. Así, nos tenemos que centrar más en los jóvenes que realizan las conductas de riesgo que en las características. Deberíamos de hacer el perfil en función de cómo usan las TIC y  no con las características sociodemográficas de los jóvenes.   

Análisis del Perfil Geográfico: Crimen y Seguridad

El pasado mes de julio, el investigador del Centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia, Asier Moneva, asistió en Londres al curso “Geographic Profiling Analysis: Crime and Security”. Este programa certificado de dos semanas de duración está organizado por el Jill Dando Institute of Security and Crime Science (JDI) del University College of London (UCL), uno de los centros de investigación criminológica más prestigiosos y vanguardistas del mundo, con la colaboración de la National Crime Agency (NCA) de Reino Unido. El curso proporciona a sus alumnos los conocimientos y habilidades necesarias para elaborar e interpretar perfiles geográficos de una forma adecuada para realizar recomendaciones prácticas en materia de investigación policial, capacitando a quienes lo completan de forma satisfactoria como analistas de perfiles geográficos.

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El Perfil Geográfico es una técnica de investigación que se basa en la geolocalización de una serie de crímenes relacionados entre sí para estimar la ubicación de los principales puntos de anclaje del delincuente que los ha cometido. Autores como David Canter o Kim Rossmo han desarrollado distintas técnicas de análisis del perfil geográfico, siendo los aportes de este último los que sirven como referencia principal durante el curso.

El curso está estructurado en dos bloques con metodologías docentes distintas que se corresponden con las dos semanas de clases. Durante la primera semana, el alumno asiste a sesiones teóricas alternadas con ejercicios prácticos, talleres grupales y un trabajo de campo. La segunda semana se imparte en una sala de informática donde los alumnos practican la técnica del perfil geográfico sobre la base de los conocimientos adquiridos en la primera semana mediante la utilización de distintos softwares como CrimeStat y, principalmente, Rigel Analysit, el software que aplica la técnica de Rossmo. En todos los ejercicios el alumno tiene la oportunidad de trabajar con datos de casos reales.

La coordinación del curso corre a cargo del Prof. Dr. Spencer Chainey, Investigador Principal Asociado del JDI UCL, quien imparte la docencia junto a Colin Johnson, Perfilador Geográfico Profesional de la NCA.


Enlaces
UCL: https://www.ucl.ac.uk/
JDI: http://www.ucl.ac.uk/jill-dando-institute
Curso: http://www.ucl.ac.uk/lifelearning/courses/geographic-profiling-analysis-crime-security
Twitter
Asier Moneva: https://twitter.com/crimoneva
Spencer Chainey: https://twitter.com/spencerchainey
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Biometría emocional, realidad virtual, big data y miedo al crimen

El pasado 20 de julio, el investigador y docente del centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia, Francisco Javier Castro Toledo, defendió su tesis doctoral titulada “Miedo al crimen en la era tecnológica: nuevos horizontes metodológicos, nuevo alcance ontológico” y dirigida por el director de CRIMINA, el Prof. Dr. Fernando Miró Llinares.

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Según el autor de la tesis:

Tras más de medio siglo, la investigación criminológica ha mostrado un creciente interés por el análisis del miedo al crimen. Desde su definición hasta la perfilación de sus dimensiones, pasando por la detección de fenómenos asociados o el establecimiento de las metodologías más apropiadas para su medición, lo que realmente sea el miedo al crimen ha resistido cualquier intento de reducción, conceptualización u operativización de amplio consenso, lo que ha dado como resultado su. actual indefinición, la enorme dificultad para su medición científica y su naturaleza poliédrica. Desde la toma en consideración de esta triple caracterización, esta tesis doctoral analiza cómo la crisis del miedo al crimen, en tanto que constructo criminológico, no es tanto una crisis ontológica como una crisis metodológica con alcance ontológico. Por ello, frente a las estrategias tradicionales de investigación centradas en medidas autoinformadas, en la actualidad, se nos presentan excelentes oportunidades para mejorar nuestra comprensión de la naturaleza de este fenómeno a la luz de las metodologías de aproximación a las emocionales que ofrecen las nuevas tecnologías. En este sentido, esta tesis doctoral presenta cuatro estudios empíricos basados en la recogida de indicadores emocionales en tiempo real que muestran la enorme utilidad que tienen para la investigación del miedo al crimen la biometría emocional en los modelos de investigación UX, la simulación de experiencias de victimización y cibervictimización a través de realidad virtual o los análisis de contenido emocional en redes sociales online a través de técnicas de Big Data.

Asimismo, esta tesis doctoral contó con la presencia de un tribunal compuesto por el Prof. Dr. Marcelo Aebi (University of Lausanne), el Dr. César San Juan (Universidad del País Vasco), la Dra. Anabel Cerezo (Universidad de Málaga), el Dr. Alfonso Serrano (UNED) y la Dra. Esther Fernandez Molina (Universidad Castilla-La Mancha).


Esta tesis doctoral ha recibido el apoyo del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en el marco de las “Ayudas para la excelencia de los equipos de investigación avanzada en ciberseguridad” (ref. INCIBEI-2015-02480).