Archivo: feb 2017

Una reflexión sobre la Grand Theory y la utilidad del Alcance Medio

P8V5n4CL_400x400Autor: Asier Moneva

Criminólogo. Estudiante del Máster en Análisis y Prevención del Crimen.

En muchas ocasiones, tratamos de explicar el fenómeno delictivo aplicando grandes teorías criminológicas que pretenden abarcar todo el fenómeno criminal. De hecho, la finalidad de la denominada Grand Theory es la explicación del crimen en su totalidad. Sin embargo, se ha observado a lo largo de los años que, cuando queremos aplicar estas teorías en un contexto práctico, surgen ciertas carencias. El Profesor José R. Agustina escribe un artículo en 2012 en el que refleja la existencia de este problema en la Criminología. La misma dificultad ha sido identificada por autores como Marcus Felson (2006) o Adolfo Ceretti (1992), el cual piensa que este es uno de los motivos por los que la Criminología se encuentra en un estado de profunda crisis, de estancamiento. Como criminólogos debemos tratar de abordar esta problemática, huyendo de constructos teóricos demasiado grandes y aplicando la prevención a un fenómeno delictivo determinado a través de teorías de nivel medio, demostrando su aplicación práctica concreta

No obstante, no podemos renunciar al valor de la teoría criminológica como elemento estructurador de las estrategias a seguir a la hora de abordar el crimen, trabajando para su control y haciendo un esfuerzo para alcanzar su comprensión. En este sentido, se pronuncia John Eck (2007):

Theory is the guide for all deliberate actions. Consider any profession in which the practitioners are routinely confronted with problems. They must use their training and experience to solve. They have to be logical. And they have to use data. But data and logic are insufficient to motivate action.

Cuando Eck involucra el uso de datos en su interesante aporte no lo hace de forma irreflexiva. El componente empírico debe ser el sustento de cualquier construcción teórica que pretenda hacer una aproximación científica, y por lo tanto falible, en la explicación del crimen.

Es por ello por lo que no podemos guiarnos por teorías demasiado complejas o abstractas que traten de explicar la absoluta integridad del fenómeno delictivo y, en tal proceso, perdernos en un lenguaje que divaga, que va a la deriva. Jock Young (2011), en su libro The Criminological Imagination, analiza a su homólogo en el campo de la Sociología, Wright Mills, y dice que este último distingue entre semantics and syntax cuando habla de contenidos: “semantics are words about reality, syntax are words in relation with each other” (p. 6). En este sentido, dice Mills (1954) que la “Grand Theory is drunk on syntax, blind to semantics” (p.34). Es decir, al tratar de nutrirse de tantas vertientes realiza elaboraciones grandilocuentes, pero se intoxica a la hora de hilar conceptos y se distrae alejándose de su verdadera finalidad: la comprensión de la realidad.

Si bien es cierto que algunas teorías demasiado complejas y pomposas tienen difícil aplicación práctica, existe otra forma de hacer Criminología. El discurso que apela a la inaplicabilidad de las hipótesis criminológicas queda en entredicho cuando se habla del enfoque Ambiental como forma de abordar el delito como evento.

Algunos ejemplos de este enfoque se plasman en los postulados del espacio defendible (Newman, 1972), el Crime Prevention Trough Environmental Design (CPTED), la Teoría de las Ventanas Rotas (Wilson y Kelling, 1982), la Teoría de la Elección Racional (Cornish y Clarke, 1986), la Teoría del Patrón Delictivo (Brantingham y Brantingham, 1981) o el Enfoque de las Actividades Cotidianas (Cohen y Felson, 1979), entre otros.

 

 

Referencias

Agustina, J. R. (2012). Premisas valorativas y enfoque práctico en la definición de una teoría criminológica. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, 14(8). Recuperado de: http://criminet.ugr.es/recpc/14/recpc14-08.pdf

Brantingham, P. J. y Brantingham, P. L. (1981). Environmental Criminology. Thousand Oaks, California: Sage Publications.

Ceretti, A. (1992). Problemas epistemológicos de la Criminología. Montevideo, Uruguay: B de F.

Cohen, L., y Felson, M. (1979). Social change and crime rate trends: A routine activity approach. American Sociological Review, 44(4), 588-608.

Cornish, D. B., y Clarke, R. V. (coord.) (1986). The reasoning Criminal. New York City, New York: Springer-Verlag.

Eck, J. E. (2007). The power of a good theory. Conferencia impartida en el Jill Dando Institute, University College London. London, UK.

Felson, M. (2006). Crime and Nature. Thousand Oaks, California: Sage Publications.

Mills, C. W. (1954). IBM Plus Reality Plus Humanism = Sociology, en I. L. Horowitz (ed.), Power, Politics and People: The Collected Essays of C. Wright Mills. New York City, New York: Ballantine Books.

Newman, O. (1972). Defensible Space: Crime Prevention through Urban Design. New York City, New York: Macmillan.

Wilson, J. Q. y Kelling, G. L. (1982). Broken windows: The police and neighborhood safety. The Atlantic. Recuperado de: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/1982/03/broken-windows/304465/

Young, J. (2011). The Criminological Imagination. Cambridge, UK: Polity Press.

Un apunte sobre las nuevas aproximaciones teóricas y metodológicas para el estudio del miedo al crimen

La investigación científica de los mecanismos explicativos del miedo al crimen ha sido una de las áreas en expansión en criminología durante las últimas dos décadas. El empeño de académicos de diferentes países por profundizar en el miedo al crimen, fenómeno definido como la “respuesta emocional de nerviosismo o ansiedad al delito o símbolos que la persona asocia al delito” (Ferraro, 1995, p. 4), ha dado lugar a nuevos enfoques para el estudio y la comprensión del fenómeno enfocados a suplir las carencias de las aproximaciones y metodologías de estudio tradicionales. A continuación se van a detallar brevemente algunas de las más recientes aportaciones al estudio del miedo al crimen a nivel internacional, fijando especial atención a los avances realizados en España.

A nivel metodológico, se ha puesto el acento en la diferencia, ya adelantada por Gabriel y Greve (2003, pp. 602-603), entre la predisposición personal al miedo al crimen y los episodios o eventos concretos de miedo. En dichos términos, se apunta a la necesidad de diferenciar entre metodologías enfocadas al estudio de la tendencia de cada individuo a sufrir episodios de miedo, y las metodologías que centran su interés en los episodios en sí mismo, más allá de la predisposición personal de cada uno.

Entre los nuevos enfoques metodológicos para profundizar en la explicación de las predisposiciones personales al miedo al crimen, se puede destacar, en primer lugar, la introducción del empleo de los Sistemas de Información Geográfica para analizar la distribución espacial de dicha disposición, la cual varía entre barrios y ciudades (Vozmediano-Sanz y San Juan-Guillén, 2006). Asimismo, durante los últimos años la criminología española también se ha interesado por el desarrollo de instrumentos fiables de medición del miedo el crimen a partir de encuestas (Fernández-Molina y Grijalva-Eternod, 2012; Vozmediano-Sanz et al, 2009), destacando en este sentido la participación de la Universidad de Barcelona y el Departamento de Interior de la Generalitat de Catalunya en el Proyecto MARGIN. También se deben subrayar, por su novedad, las nuevas investigaciones que buscan profundizar en los indicadores fisiológicos del miedo (al crimen) a través de metodologías experimentales, siendo pionero en la materia el estudio realizado en la ciudad danesa de Aarhus por investigadores del Centro CRÍMINA Castro-Toledo et al, 2016, pp. 46-47). Finalmente, una nueva línea de investigación está aplicando técnicas de estimación en áreas pequeñas para el cálculo de estimadores fiables – a nivel de área muy pequeña – del miedo al crimen recogido por encuestas de victimización (Buil-Gil y Moretti, 2016).

Por otro lado, también se han desarrollado, durante los últimos años, nuevas metodologías destinadas a recopilar datos detallados sobre los eventos o episodios concretos de miedo al crimen a tiempo real, permitiendo mapear y ubicar en el tiempo dichas experiencias. En este sentido, la investigación de Solymosi et al (2015) en Londres es especialmente destacable. En dicho estudio se desarrolló una aplicación de móvil, denominada FOCA, que permitía a sus usuarios reportar las experiencias de miedo ante el crimen a tiempo real. Dichos datos permiten un estudio pormenorizado de la distribución de los espacios que generan mayor y menor miedo en la ciudad de Londres, así como de cuándo dichas experiencias tienen lugar. Un estudio similar ha sido realizado recientemente por investigadores del Centro Crimina, los cuales han desarrollado la aplicación móvil InseguridApp, la cual permite analizar los entornos que generan mayor miedo a la victimización en la ciudad de Elche, así como su variabilidad temporal (Buil-Gil y de Orbe-Izquierdo, 2016, p. 47).

Todo lo anterior ha permitido, a nivel teórico, el desarrollo de nuevos enfoques para interpretar tanto la predisposición personal al miedo al crimen como sus episodios específicos a partir tanto de variables sociodemográficas como situacionales. A partir de las tradicionales aproximaciones de la vulnerabilidad y las experiencias de victimización (Hale, 1996) y de la información obtenida de las nuevas líneas de investigación citadas, se han propuesto nuevos planteamientos teóricos para la explicación del fenómeno. Destacan, entre ellos, los enfoques teóricos ambientales del miedo al crimen.

Según las aproximaciones ambientales, existen espacios geográficos que, por sus características situaciones y de organización social, albergan una mayor concentración de experiencias de miedo al crimen. Las aproximaciones ambientales teorizan que dichos entornos, definidos como “hot spots of fear” por unos y enclaves del miedo por otros, tienen una serie de características que causan que las personas, tanto residentes como transeúntes, sientan un mayor miedo cuando caminan o residen en ellos. Así, Fisher y Nasar (1995) proponen que son la ausencia de perspectiva, los rincones que permiten el escondite de agresores y la ausencia de vías de escape los que generan un mayor miedo en las personas; Doran y Lees (2003) explican el miedo al crimen a partir de los síntomas de desorden visibles en las calles; Gibson et al (2002) teorizan que los espacios con menor percepción de eficacia colectiva generan mayor miedo. Asimismo, las anteriores aproximaciones, junto con la variabilidad temporal de las experiencias de miedo, se pueden complementar en marcos explicativos integradores como la recientemente publicada Aproximación Integradora al Enclave del Miedo (Buil-Gil, 2017).

En síntesis, si bien es claro que, a nivel internacional, la criminología ha dedicado una atención creciente al estudio del miedo al crimen en sus múltiples dimensiones, se puede concluir que dicha tendencia ha sido, como mínimo, igualmente creciente en España, permitiendo todo ello un enfoque no solo más rico y complejo, sino más focalizado y eficiente, a la políticas públicas enfocadas en la gestión del miedo al crimen.


Autor:  David Buil-Gil (Investigador asociado de CRÍMINA e investigador predoctoral de la Universidad de Manchester).

CRIMINA impartirá el I Seminario y Taller de Criminología Ambiental en la UGR

El próximo 21 de febrero, el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología y la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada darán acogida al I Seminario y Taller Práctico de Criminología Ambiental. Impartido por investigadores del centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia de la UMH, este seminario introducirá a los asistentes en diversos aspectos teórico-prácticos de este enfoque criminológico en los que CRÍMINA lleva trabajando desde sus inicios.

Para aquellos que no conozcáis este conjunto de teorías criminológicas, en su entrada de CRIMIPEDIA se explica lo siguiente:

La conducta criminal está influenciada por el ambiente inmediato en el que ocurre, este no tiene un papel pasivo, sino que participa como elemento criminógeno afectando al comportamiento y al proceso de toma de decisiones del criminal. El crimen, a su vez, no se distribuye de manera aleatoria, sino que se concentra alrededor de ambientes que, por sus características, facilitan la actividad criminal.

Bajo esta idea surge la llamada Criminología Ambiental, disciplina que estudia los sucesos criminales no desde el punto de vista del delincuente como sujeto individual que está fuera de un contexto, sino como resultado del encuentro entre un criminal motivado para cometer un delito, que se rodea de objetivos delictivos potenciales en momentos específicos del espacio y el tiempo.

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CRIMINA participará en el proyecto europeo PERICLES

En el nuevo marco de innovación e investigación europeo, Horizonte 2020, la Unión Europea ha plasmado su enorme preocupación por investigar las grandes cuestiones que afectan a los ciudadanos comunitarios, centrándose en la resolución de problemas concretos de áreas esenciales de la vida diaria. Este sería, por ejemplo, el caso de la seguridad ciudadana en general y de la lucha contra las diferentes ideologías radicales y violentas en particular, capaces de poner en peligro la cultura europea de la libertad y la justicia.

PERICLES

Por ello, el objetivo general de PERICLES (Policy recommendation and improved communication tools fo law enforcement and security agencies preventing violent radicalisation) es desarrollar un enfoque integral para prevenir y combatir la radicalización violenta y el extremismo, centrándose especialmente en los procesos de radicalización de individuos. Para alcanzar sus objetivos, PERICLES considerará ideologías violentas religiosas, extremo-derechas y extremoizquierdas, haciendo especial hincapié en los riesgos relacionados con la propaganda violenta consumida a través de entornos digitales. Asimismo, ofrecerá avanzadas técnicas de contra propaganda específicas para cada grupo de objetivos. Además, con este proyecto se reforzará la cooperación entre las autoridades competentes en el tratamiento y prevención de la radicalización violenta. Por lo tanto, la estrategia integral de prevención propuesta desde PERICLES se dirigirá tanto a las agencias de seguridad y justicia, como a técnicos penitenciarios, trabajadores sociales, formadores e incluso familiares de las personas afectadas.

Coordinado por el Criminological Research Institute of Lower Saxony, PERICLES es un proyecto de 36 meses de duración y 3 millones de euros que actualmente está en proceso de firma y que dará comienzo en mayo de 2017. Conformado por varias multinacionales, universidades del mayor prestigio y agencias públicas de seguridad, finalmente 15 socios procedentes de más de 9 países europeos estarán implicados.

El centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia de la Universidad Miguel Hernández de Elche tiene una importante participación de doble naturaleza en PERICLES. En primer lugar, CRÍMINA, a partir de los principales resultados obtenidos en su proyecto CiberHache, desarrollará en PERICLES una herramienta de detección del discurso violento y radical en el ciberespacio. Asimismo, CRÍMINA analizará a lo largo de varios informes la compleja dimensión legislativa en materia de lucha contra la radicalización en la Unión Europea.