¿Mejoramos la intervención en los Centros de Menores? Los factores de protección como puntales para la mejora en la intervención criminológica con menores.

Autora: Nahikari Sánchez (@NahikariSanchez)

Criminóloga. Docente y coordinadora (online) del Máster en Intervención Criminológica y Victimológica.

En el contexto de la intervención criminológica con menores, dentro de la actividad de valoración del riesgo de violencia juvenil, hasta el momento se ha dado un mayor peso a los factores de riesgo, analizando por lo tanto aquellas circunstancias del menor que hacen que el riesgo de que vuelva a cometer hechos delictivos sea mayor (Otto y Douglas, 2010).

Es decir, analizamos aquellos apartados de su vida más conflictivos, complicados, problemáticos y los gestionamos (intervenimos sobre ellos) para que ese menor no siga, por ejemplo, consumiendo drogas o alcohol, intentando que no sea impulsivo, que mejore su forma de afrontar los problemas…etcétera (Loeber y Farrington, 1998). Nos basamos, por lo tanto, en sus aspectos más negativos, que puedan ser objeto de intervención (factores de riesgo dinámicos).

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Esta forma de abordar el tratamiento es fundamental, pero no única ni la más efectiva, según la evidencia científica. Son muchas las investigaciones que destacan que si trabajamos no con factores de riesgo sino con factores protectores (Farrington y Whels, 2012), es decir, sobre los aspectos más positivos de los menores que hacen, de manera directa o indirecta, que el menor tenga menos probabilidad de que vuelva a reincidir en su conducta antisocial, la gestión del riesgo da lugar a resultados mucho más efectivos.

Así, apoyar su perseverancia, sus metas realistas en el futuro, los vínculos prosociales con familiares y menores de su misma edad, etcétera, resultan igual o más adecuados para evitar la reincidencia (Medina Ariza, 2011), y el tratamiento sobre los mismos es mejor aceptado por menores (siempre es más positivo que te refuercen lo positivo que tienes antes de que te estén recordando todo lo negativo), y los profesionales, que disminuyen, además, el “quemado” profesional al disfrutar de los avances sobre aspectos favorables de los menores (Sánchez-Herrero, 2016). El análisis, por lo tanto, de estos factores de protección específicos para cada menor, junto con los factores de riesgo (que no deben olvidarse en ningún momento) hacen que la intervención sea mucho más eficaz (Sánchez-Herrero, N, 2011).

También debemos apuntar que así como existen herramientas de valoración del riesgo de violencia juvenil generales (como el SAVRY, creada en 2003 por Borum, Bartel y Forth, y adaptada al castellano y catalán por Valles y Hilterman en 2007) y específicos para determinadas conductas delictivas (ERASOR, enfocado a menores con conductas de agresión sexual, creada en 2001 por Worling y Curwen, y adaptada al castellano por Villegas, Sánchez-Herrero, Hilterman y Siria, en 2010), las herramientas basadas en factores de protección pueden completar cualquiera de las intervenciones específicas (SAPROF:YV, creada en 2014 por de Vries, Geers, Stapel, Hilterman y de Vogel, y adaptada al castellano por Villegas, Hilterman y Poch, en 2016), con gran éxito.

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Y, como es fundamental en cualquier intervención basada en la ciencia criminológica, analizamos la evidencia científica de las intervenciones basadas en los factores de protección y su eficacia en la disminución del riesgo de reincidencia,  en el desistimiento delictivo (Rennie y Dolan, 2010) y la reincidencia violenta para los adolescentes (Lodewijks Ruiter, y Doreleijers, 2010).

Sin duda, se trata de un ámbito de investigación criminológica llave para la mejora en la en la intervención actual en adolescentes y jóvenes con conductas violentas.


REFERENCIAS

 Borum, R.; Bartel y Forth (2000), SAVRY Structured Assesment of Violence Risk in Youth. Traducción al catalán y castellano: Vallés, L y Hilterman (2006). Barcelona: Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada

Farrington, D. P. y Whels, B. (2012). The Oxford Handbook of Crime Prevention. Oxford: Oxford University Press

Hare, R. (1995). Hare Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R). Toronto, Canadá: Multi-Health System, INC

Loeber, R. y Farrington, D.P. (1998). Serious and violent juvenile offenders: Risk factors and successful interventions. Thousand Oaks: Sage

Loeber, Rolf. Farrington, David P. (2011). Young homicide offenders and victims: risk factors, prediction, and prevention from childhood. New York; London: Springer

Medina Ariza (2011). Políticas y estrategias de prevención del delito y seguridad ciudadana.  Buenos Aires: Edisofer

Otto, R.K. y Douglas, K.S. (2010). Handbook of violence risk assessment. Nueva York: Taylor & Francis

Sánchez-Herrero, N. (2011). Agresores sexuales juveniles: ¿existe un tratamiento eficaz?. Boletín Criminológico, 126. Instituto andaluz interuniversitario de Criminología

Sánchez-Herrero, N. (2016). Evaluación del riesgo de violencia juvenil: Los factores de protección como clave para la mejora en la intervención criminológica. En Rámila Díaz, N.J., Pérez Suárez, J.R y Briggs, D. La criminología del hoy y del mañana. Madrid: Dykinson.

About Centro Crímina

Crimina es el Centro de Investigación y Formación Criminológica de la Universidad Miguel Hernández conformado por juristas, criminólogos, psicólogos, investigadores de distintos ámbitos, así como policías y profesionales de la seguridad. Además, Crímina realiza investigación científica especializada en criminología aplicada a la prevención y el tratamiento de la delincuencia. Contamos amplia oferta en formación para la especialización de los profesionales relacionados con la prevención y tratamiento de la delincuencia

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