Categoría: Investigación

Moneva: “El cibercrimen está en auge” (y 2)

Asier Moneva investigador Centro CRÍMINA

 

 

Por Redacción CRÍMINA

No nos habíamos olvidado. Lo teníamos pendiente: aquí está segunda parte de la entrevista a nuestro investigador Asier Moneva, que se encuentra en los últimos meses desplazado a Ámsterdam con motivo de una estancia científica. En esta segunda parte de la entrevista podemos conocer un poco mejor a este científico, su interés por el cibercrimen y, de paso, al propio Centro CRÍMINA.

¿Cómo aterriza usted en el Centro CRÍMINA?

Tras cursar el Grado en Criminología en la Universidad de Salamanca, estuve buscado distintas opciones para estudiar una titulación oficial de máster que me permitiera especializarme en una rama práctica de la disciplina. Tanto el Máster en Intervención Criminológica y Victimológica como el Máster en Análisis y Prevención del Crimen me parecieron interesantes, pero este último ofrecía un plan de estudios moderno con un profesorado magnífico, así que me decidí por esta opción. Como la modalidad del Máster es online y yo quería tener contacto más directo con el profesorado, me puse en contacto con el Centro de Investigación CRÍMINA para explorar la posibilidad de hacer prácticas presenciales mientras estudiaba el máster. Mi petición fue positivamente evaluada y poco después me desplacé a Elche para comenzar esta nueva etapa.

 

¿Qué tipo de trabajo realiza usted aquí?

Actualmente soy Personal Investigador en Formación (FPU16/01671), una categoría profesional predoctoral enfocada a realizar tareas de investigación e impartir docencia en titulaciones oficiales de grado. Los FPU recibimos una ayuda competitiva del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de nuestro centro de adscripción -en este caso la Universidad Miguel Hernández- para desarrollar nuestra tesis doctoral en un plazo máximo de cuatro años. Además de la tesis doctoral y la docencia asignada, tengo la oportunidad de participar en otras investigaciones del centro de muy diversas temáticas, en la elaboración de propuestas de proyectos, y en otras actividades de comunicación y diseminación de nuestra actividad científica.

 “La investigación que se hace en CRÍMINA se concibe con una vocación eminentemente aplicada”

 

 

Sus investigaciones están muy pegadas a la realidad actual y tienen una aplicación práctica muy interesante…

Es una de las principales señas de identidad de la investigación que se hace en CRÍMINA, que se concibe con una vocación eminentemente aplicada y que por supuesto mi línea personal, y la de Fernando Miró, gira en torno al cibercrimen, lo que siempre resulta ser un tema de actualidad. La cibercriminalidad está en auge, surgen nuevas formas de cometer delitos conforme avanzan las tecnologías y la investigación en ese campo necesita desarrollarse tan rápido conforme lo hacen las oportunidades criminales.

 

¿Cómo ha evolucionado CRÍMINA en los últimos años?

Ha cambiado, pero no ha cambiado. Sigue siendo un centro relativamente pequeño que tiene una gran ambición, que apuesta por el talento de los más jóvenes, da muchas oportunidades. Siempre contamos con alumnos en prácticas y damos a la gente de los másteres la oportunidad de que colaboren con nosotros cuando realizan el trabajo fin de máster. Nosotros siempre estamos muy pendientes de cómo avanzan. Y ha cambiado en el sentido de que antes estaba más orientado tal vez hacia la formación y ahora estamos tratando de centrarnos más en la excelencia en materia de investigación. También ha coincidido que, por suerte, la financiación a través de proyectos de investigación ha sido generosa y numerosa, lo que nos ha permitido centrarnos en este aspecto de nuestro trabajo. CRÍMINA fue concebido como un centro de formación e investigación y ahora, sin olvidar la parte de la formación, estamos más orientados hacia investigación. De todas formas, desde que yo llegué se ha seguido aumentando la oferta formativa, se ha mantenido la plantilla de investigadores y CRÍMINA se ha consolidado como centro de investigación de la Universidad Miguel Hernández. También tuvo el rol fundamental a la hora de poder crear el Grado en Seguridad Pública y Privada en el que son docentes todos o casi todos los miembros del Centro CRÍMINA

 

 

“Surgen nuevas formas de cometer delitos conforme avanza la tecnología”

 

 

¿Qué le supuso haber sido galardonado con el Premio Nacional al Investigador Novel 2018 en Criminología por la Sociedad Española de Investigación Criminológica (SEIC)?

Supuso un gran honor que la Sociedad Española de Criminología reconociera mi trabajo de investigación y que gané ex aequo con otro compañero de la Pompeu Fabra. Y bueno, especialmente contento porque ese trabajo luego evolucionó en lo que luego fue uno de los artículos que se publicaron en la prestigiosa revista Crime Science y que forma parte de mi tesis doctoral en la que trato de aplicar las teorías de la criminología ambiental para prevenir el cibercrimen, y del que estoy muy orgulloso también porque su evolución ha servido para formarme en mi camino de doctor.

 

(Aquí puedes ver la primera parte de la entrevista a Asier Moneva publicada el pasado 30 de octubre)

¿Prisión permanente revisable si fueras tú la persona acusada?

Prisión permanente revisable Crímina

 

Por Redacción CRÍMINA

Desde hace unos pocos años el debate en España sobre la prisión permanente revisable está encima de la mesa. Sobre todo cuando vuelven a surgir casos mediáticos en el que la persona juzgada se puede ver abocada a ella, todo ello en medio de una gran presión social.

En el trabajo de  investigación realizado por Ana B. Gómez Belvis y Carlos E. Faces Delgado y publicado este año en la Revista Electrónica de Criminología se partía de la hipótesis de que, ante la misma información sobre un delito  específico, la perspectiva de procesamiento afectaría  a  la  expresión  de  las  actitudes  punitivas, reflejando  cambios  en  el  apoyo  a  la  prisión permanente revisable (PPR).

Más concretamente, los participantes expuestos al  caso-escenario desde  la  perspectiva  del  actor, en comparación con aquellos expuestos al mismo desde la perspectiva del  observador, elegirían penas menores, serían menos retributivos y mostrarían menor apoyo a la PPR para  un  supuesto  de  asesinato  múltiple.

De acuerdo con este planteamiento se ha observado en el estudio de los dos autores señalados que, en primer lugar, más del 60% de la muestra que juzga la comisión del delito por parte de una tercera persona entiende que las penas máximas y justas son las de 25 o 30 años de prisión. En el caso de los participantes que optaban por una opción de PPR lo hacían con respecto a aquella cuya primera revisión se produce a los 15 años de cumplimiento.

Sin embargo, ante el mismo caso-escenario, pero siendo los participantes los protagonistas de éste, es decir, los acusados del delito, se ha observado cómo la preferencia por la PPR  se vuelve casi  anecdótica. Esto es, si los participantes se evalúan a ellos mismos como acusados de un delito grave, en su amplia mayoría (un 84%) prefieren que la pena máxima a cumplir sea de 25 años.

 

No son un fenómeno inmutable

En este punto los científicos señalan que a los sujetos  del grupo-actor  no  se  les  preguntaba  por  la  sanción  que  les resultara  más  conveniente,  sino  que  eligieran  aquella que a su juicio fuera considerada la justa en atención al hecho cometido.  Estos resultados sugieren que las preferencias hacia el castigo sobre delitos graves no son un fenómeno inmutable, sino que podría verse influido por  la  perspectiva  desde  la  que  se  presenta  la información  para realizar  el juicio,  tal  y  como  indica para otro tipo de juicios la literatura en el ámbito de la Psicología Social.

Por otro lado, podría objetarse que, en realidad, el menor punitivismo mostrado entre los casos escenarios en este estudio se debe a  que  el  supuesto planteado  presentaba  una  situación de  acusación, no teniendo los sujetos la certeza de la comisión del delito. Sin embargo, en una replicación del presente diseño de investigación llevada a cabo por Fernando Miró Llinares en la que presentaba el mismo caso-escenario, pero dando a los participantes la certeza  de  que  la  persona  había cometido el delito, los resultados muestran que el efecto de la manipulación de la perspectiva de procesamiento de la información (presentada en primera persona o en tercera) sigue produciendo diferencias estadísticamente significativas. En relación con la cuestión de por qué o para qué se castiga, es decir, la función  que  atribuyen  los participantes a  la  pena, se  ha  podido comprobar  que ambos grupos evaluados muestran que la función es la propia de la retribución, si bien no se renuncia a que tenga  alcance  preventivo, según este estudio.

Asimismo, y en menor medida, se  entiende que  la pena  tiene que  tener una función incapacitadora o inocuizadora del delincuente. Estos resultados son convergentes con los conocidos estudios  llevados  a  cabo  por  Carlsmith,  Darley  & Robinson (2002) en  los  cuales  los  participantes mostraban que las razones para el castigo estaban más relacionadas con el merecimiento, aunque sin renunciar a razones de disuasión.

En definitiva, de conformidad  con  los  resultados  aportados  por  la investigación sobre las razones por las que se castiga a una determinada persona, cobra especial protagonismo el  merecimiento  como  forma  de  hacer  justicia (Carlsmith, 200831; Tyler, 2009).  En este sentido, el  hecho de  que  los resultados de ese estudio sean consistentes con la literatura sobre la función de la pena, pone de manifiesto la relevancia de las  diferencias  encontradas  entre  las  dos condiciones experimentales  en  cuanto  al  carácter  retributivo  que debe revestir la misma, según indican los autores.

Finalmente, y de acuerdo con lo esperado, el apoyo a la PPR también se ve modulado por la exposición de los participantes  al  escenario  en  el  que  son protagonistas u observadores. “Cabe destacar que, desde un punto de vista puramente lógico, no debería haber conexión entre el hecho de haber realizado una tarea consistente en imaginar un  escenario  hipotético  sin ninguna implicación de facto y las opiniones sobre una consecuencia  jurídica que,  como la  PPR, tiene  efectos reales  sobre  la  sociedad”, afirman los investigadores.

Si  bien  es  posible  que  en  el contexto de un “juego”, por conveniencia o por interés se  pueda  elegir  la  opción  menos  dañina  para  uno mismo,  dicha  respuesta  no  debería  afectar  a  una opinión o actitud frente al castigo de delitos graves que suceden  en  la  realidad.  Sin embargo,  los resultados de este estudio indican que el grupo que fue expuesto a la condición  de protagonista  del  caso-escenario no sólo mostró una tendencia de elección menos lesiva para ese supuesto en  concreto,  sino  que  dicha  tendencia  se  trasladó a los razonamientos de cuál es la función que debería cumplir la pena y el respaldo a una medida real y objeto de debate en la sociedad como es la PPR.

 

 

Prisión permanente revisable Crímina

¿Qué opina la sociedad española de la prisión permanente revisable?

Los resultados de este estudio no pueden tomarse como un diagnóstico sobre cuál  es la  opinión  de  la sociedad española acerca de la PPR, ya que éste no era el objetivo que se pretendía alcanzar.  Sin embargo, lo que sí plantean es  la  necesidad de considerar  los factores que pueden estar condicionando la valoración que realiza la ciudadanía sobre el castigo más adecuado para  determinados  crímenes.  De hecho, una  lectura crítica de estos resultados podría llegar a cuestionar la consideración  misma  de  la  opinión  ciudadana  como fuente  para la  toma  de decisiones  político-criminales (Silva  Sánchez,  2018;  Herrera  Moreno,  2018).

No obstante, la democratización de las leyes  penales nos interpela a conocer a la sociedad y sus intuiciones, en la medida  en  que  los  ciudadanos  se  tienen  que  ver obligados a respetar un Derecho penal que en el marco de  un  Estado  Social  y  Democrático de  Derecho es  el suyo propio. Además, frente al temor de las posibles consecuencias  que  la  toma  en  consideración  de  la ciudadanía pueda tener para el respeto a las garantías básicas de  nuestro  Derecho penal,  hemos de  recordar que en épocas pasadas fueron las propias percepciones de  injusticia  de  la  sociedad  las  que provocaron  la derogación de penas como la cadena perpetua por ser considerada  injusta  e  inhumana (Gargallo  &  Oliver, 2016).

 

Principio de humanidad

De  acuerdo con  lo expuesto  anteriormente, y  sin negar  que  la  motivación  principal  que  se  encuentra detrás  de  la pena  que  se  considera  justa  sería  la  del merecimiento,  tal  y como  se  ha mostrado de  manera reiterada  en  la  literatura  y  se  refleja  incluso  en  este mismo  estudio,  es  cierto  que  una  modificación  tan pequeña como la mostrada en este experimento podría facilitar  la  consideración  de  otros  principios  que informan al sistema de justicia penal y que también son considerados importantes por la sociedad: tales como el principio  de  humanidad  de  las  penas, proporcionalidad, legalidad, culpabilidad, entre otros.

En este sentido, los resultados de este estudio sugieren un horizonte esperanzador sobre  la utilización  de las intuiciones  de  justicia  de  la  comunidad,  ya  que  las mismas no están sujetas a un único escenario o a  una sola pregunta. Cuando se introduce este matiz se puede apreciar que lo que se denomina “opinión pública” no está solamente sujeta a cuestiones  punitivas, sino que también puede ser sensible a otros aspectos igualmente importantes como son las garantías básicas de las que cada uno de los sujetos quisieran gozar cuando fueran objetos del sistema penal (Miró-Llinares, 2019).

Al igual que  se  ha  observado  cuando  se  han  estudiado  las actitudes  punitivas  con  delitos  de  menor  gravedad, donde  los  ciudadanos  daban  soluciones  menos punitivas  que  los  propios  jueces (Varona,  2008; Adriaenssen & Aertsen, 2015), en el caso de los delitos más graves, como  los sujetos a  PPR, la consideración detallada de  cuál es  la opinión de  la sociedad debería tener  en  cuenta  que  estas  intuiciones  no  solamente estarían condicionadas por el carácter punitivista.

 

 

Prisión permanente revisable

Novedad

En cualquier caso, la principal limitación de este trabajo tiene que ver con  su  novedad,  ya  que  es  el  primero  en  el  que  se analiza  si  la  exposición  a  un  determinado  contexto imaginado hace  variar creencias que  a priori no serían maleables, como las actitudes hacia el castigo de delitos  graves.  Por  este  motivo, apuntan los autores,  es  especialmente importante  el  desarrollo  de  nuevos  estudios  que permitan  replicar los  resultados  encontrados  en  esta investigación.

Por  ejemplo,  para ambos investigadores sería importante  tener en consideración el efecto de variables como el género o el posicionamiento político pueden tener en la valoración de  la  información  como  protagonista  vs observador. Asimismo, otros factores como el estado emocional de los participantes deberían ser tenidas en cuenta, ya que muchos de estos estudios que se toman como referencia se  realizan  en  un  ambiente  que  podría favorecer  un estado emocional de indignación (Varona, 2011). Otros factores como la  certeza de la  comisión del delito  o el tipo de delito cometido pueden también tener un efecto en  la expresión  del  apoyo a  penas  más severas.   En definitiva, aunque se han cumplido pocos años desde la entrada en vigor de la PPR, en ese artículo se sugiere que todavía  queda  mucho  por  conocer  sobre  el  principal motivo aludido por el legislador para  su  introducción en nuestro sistema de justicia penal.

Línea directa con Ámsterdam: Entrevista al criminólogo Asier Moneva (1ª parte)

 

Por Redacción CRÍMINA

El criminólogo Asier Moneva es una pieza fundamental del Centro Crímina para el estudio y la prevención del crimen. Como personal de investigación en formacion (FPU), actualmente se encuentra en Ámsterdam realizando una estancia científica de la que, a buen seguro, saldrá enormemente potenciado en cuanto a su formación como estudioso y profesional del ámbito de la criminología.

¿Cómo surge la posibilidad de realizar una estancia de investigación en Ámsterdam?

En 2017 Crímina organizó en la Universidad Miguel Hernández de Elche un simposio internacional sobre el factor humano del cibercrimen y la ciberseguridad donde participaron algunos de los investigadores más relevantes en este campo. Uno de los investigadores era el doctor Eric Rutger Leukfeldt, a quien tuve el placer de conocer y con quien he coincidido en distintos eventos sobre investigación criminológica en materia de cibercrimen. El trabajo de Rutger de inmediato despertó mi interés y se lo manifesté personalmente. Pero hacía falta algo más que la voluntad para materializar una colaboración.

Cada año el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades abre una convocatoria competitiva para financiar estancias breves para aquellos investigadores predoctorales que han recibido una ayuda para la Formación de Profesorado Universitario (FPU16/01671) de la que soy beneficiario. Junto con el profesor Leukfeldt, preparamos una propuesta y enviamos la solicitud. Meses después recibimos la buena noticia y empezamos a preparar mi estancia de investigación (EST18/00043) en el Netherlands Institute for the Study of Crime and Law Enforcement (NSCR), en Ámsterdam.

Un nuevo reto para el criminólogo: “Defacement”

¿Cuál es el trabajo que está desarrollando durante estos dos meses?

Durante estos meses estoy realizando varias colaboraciones con los investigadores del NSCR y, en especial, con el profesor Leukfeldt. Concretamente, trabajaremos sobre una forma de hacking conocida como defacement, en la que el infractor o defacer accede al código de una página web para modificar maliciosamente su contenido. Generalmente, se trata de un cibercrimen con connotaciones políticas, dentro del fenómeno del hacktivismo. Hay más propuestas sobre la mesa que irán tomando forma en los próximos días.

¿Qué significa para usted esta experiencia investigadora?

A nivel de formación, colaborar con los miembros del clúster de cibercrimen del NSCR supone una experiencia única para aprender de algunos de los mejores investigadores en criminología de Europa. Además, el NSCR es un centro de prestigio que produce gran cantidad de resultados de investigación de impacto con una marcada vocación social, por lo que, a nivel curricular, esta estancia de investigación supone un importante impulso en mi carrera investigadora.

Tras Ámsterdam ¿qué planes de futuro/proyectos en mente tiene como criminólogo?

Prefiero no pensar demasiado a muy largo plazo para concentrarme en lo que tengo entre manos en el presente, pero durante el invierno debería salir una nueva convocatoria para solicitar estancias breves. Siempre existe la posibilidad de repetir, pero también barajo otros destinos en Suiza o Reino Unido. En cualquier caso, pretendo seguir potenciando la parte más internacional de la investigación porque hasta la fecha me ha enriquecido enormemente.

¿Anonimato de los usuarios de Twitter?

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Por Redacción CRÍMINA

¿Se pueden utilizar los metadatos para medir el anonimato de los usuarios de Twitter? Esa es la pregunta que, a través de un reciente estudio, tratan de responder los investigadores del Centro CRÍMINA para el Estudio y la Prevención de la Delincuencia Zoraida Esteve, Asier Moneva y Fernando Miró.

Y es que el anonimato es uno de los elementos tradicionalmente asociados con el comportamiento criminal y antisocial. El anonimato depende de varios factores, como la vigilancia natural o la visibilidad creada por el entorno físico o digital. Algunos entornos digitales, como las redes sociales, presentan características que facilitan o limitan el grado de anonimato de sus usuarios. Las redes sociales son lugares del ciberespacio donde las personas interactúan entre sí y con su entorno, donde realizan cada vez más sus actividades cotidianas y donde también cometen delitos.

 

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Ciberespacio

Este artículo, en su denominación inglesa “Can metadata be used to measure the anonymity of Twitter users? Results of a Confirmatory Factor Analysis” los investigadores de CRÍMINA intentan probar la hipótesis de que ciertos elementos del ámbito de las redes sociales definen el anonimato de sus usuarios. Para ello, se propone un proceso empírico de cuantificación del anonimato, que puede aplicarse transversalmente a todos los lugares del ciberespacio que permiten cuentas de usuario.

Posteriormente, se obtuvo un conjunto de datos de 162 usuarios de la red social Twitter que también recogía los metadatos asociados a sus cuentas. Para probar esta hipótesis, se realizó lo que se denomina un Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) para determinar si los datos obtenidos encajan en el modelo basado en un concepto teórico propuesto por los investigadores.

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Metadatos

Los resultados vienen a mostrar un ajuste moderado para el modelo, lo que sugiere que algunos metadatos (es decir, el geoposicionamiento) no contribuyen a definir el anonimato de la variable latente. Los investigadores sugieren por tanto que el modelo propuesto debe ser reconsiderado y aplicado a una muestra más grande para mejorar su ajuste. Finalmente, se  ha discutido la aplicabilidad de la metodología propuesta para medir el anonimato y las futuras líneas de investigación.

Puedes consultar el artículo completo pinchando aquí.

Un algoritmo para detectar el discurso de odio en pequeños entornos digitales

 

Por Asier Moneva

En un intento por entender qué factores hacen que el crimen se agrupe en lugares particulares en momentos específicos, los criminólogos ambientales han cambiado el enfoque de su análisis de la persona que comete o sufre el crimen al ambiente donde ocurre. Su premisa de partida es que las características de cada entorno favorecen o perjudican la delincuencia y que es posible intervenir en estos entornos para controlarla.

Recientemente se ha desarrollado el marco teórico Cybercrime and Place para extrapolar el análisis de los lugares del delito al ciberespacio. Ciertamente, parece contraintuitivo hablar de lugares en el ciberespacio, pero la connotación que la criminología ambiental da al concepto de lugar trasciende lo físico. Lo que cuenta de estos ciberlugares es que permiten la convergencia de personas y cosas. Y, en ausencia de guardianes, esta convergencia genera oportunidades para cometer delitos.

Un “nuevo” guardián en Twitter

En Twitter, los usuarios se relacionan constantemente con información publicada por otros usuarios en microentornos digitales definidos por la combinación de personas (es decir, cuentas de usuario), que dicen cosas (es decir, tweets) a otras personas (es decir, otras cuentas). La mayoría de las veces ésta es una actividad inofensiva, pero es posible que uno de estos tweets contenga un tipo de contenido radical llamado discurso de odio.

Cientos de millones de tweets se publican diariamente en Twitter. La policía y los proveedores de servicios examinan Twitter todos los días en busca de expresiones de odio para eliminarlas. Pero la incitación al odio es un fenómeno minoritario si tenemos en cuenta el contexto global de millones de mensajes que se publican en esta red social, y detectarlo en medio de tanto ruido se convierte en una tarea ardua. No es realista pensar por tanto que se pueda controlar todo el contenido publicado en Twitter. Sin embargo, los usuarios esperan que los administradores de esta red social así lo hagan.

Frente a este panorama, en el Centro Crímina hemos desarrollado un modelo de machine learning que se alimenta de los metadatos de cada tweet para determinar si contiene expresiones de odio con una precisión del 92%.

No es solo cuestión de semántica

La detección del discurso del odio plantea dos retos principales. En primer lugar, es complejo de definir y, por lo tanto, de delimitar. En segundo lugar, el dinamismo del lenguaje lo convierte en un fenómeno extraordinariamente adaptativo. Tradicionalmente se han utilizado enfoques semánticos para su detección. Estos enfoques consideran que un mensaje es discurso de odio si contiene ciertas palabras previamente clasificadas como radicales. Pero dependiendo del contexto, algunas palabras pueden ser engañosas y provocar una clasificación incorrecta.

Hemos utilizado un enfoque alternativo para superar las limitaciones de estos enfoques. En nuestra investigación planteamos la hipótesis de que las características de los microentornos digitales condicionan los patrones de discurso de odio. Basándonos en esta idea, hemos desarrollado un modelo de aprendizaje automático que se alimenta de los metadatos de cada tweet para determinar si contiene expresiones de odio con una precisión muy elevada, por encima del 90%. Utilizando una muestra de tweets enviados a través de Twitter tras el atentado terrorista de junio de 2017 en el Puente de Londres (N = 200.880), el presente estudio introduce un nuevo algoritmo diseñado para detectar mensajes de incitación al odio en el ciberespacio.

Mediante la aplicación de la técnica de clasificación de aprendizaje automático Random Forests (“bosques aleatorios” es una combinación de árboles de decisión donde cada árbol aporta un vector aleatorio con capacidad para clasificar un mensaje de forma independiente y que posteriormente se ensambla con los demás, componiendo un único árbol predictor), nuestro análisis viene a indicar que los metadatos asociados a la interacción y estructura de los tweets son especialmente relevantes para identificar el contenido que contienen. Por lo tanto, desde el Centro Crímina esperamos facilitar y reducir las tareas de análisis realizadas por la policía y los proveedores de servicios para mitigar el impacto de la incitación al odio en los usuarios de las redes sociales.

 

Asier Moneva es investigador FPU del Centro Crímina. Sus investigaciones se centran en el análisis y la prevención de la ciberdelincuencia.

CRÍMINA organiza el encuentro de la Red EmpiriC sobre el acceso y el uso de evidencias científicas criminológicas

El Centro CRÍMINA organiza el próximo encuentro de la Red de Excelencia Empiric. El evento, que tendrá lugar los días 8 y 9 de abril, versará sobre el acceso y el uso de evidencias científicas criminológicas.

En el encuentro habrá participantes de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la Universidad Autónoma de Barcelona(UAB), la Universidad de Málaga (UMA), la Universidad del País Vasco (UPV), y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Las jornadas comenzarán con  la ponencia ¿Para qué y cómo se van a usar nuestros datos?: Inteligencia artificial y justicia criminal. Realidad y prospectiva, del director de CRÍMINA, Fernando Miró. Además, habrá tres mesas redondas. La primera tratará sobre el uso de las fuentes de datos criminológicos en España:

  • La realidad de las estadísticas policiales en España y otras fuentes de datos. Dr. Jose Eugenio Medina Sarmiento (CRÍMINA)
  • Posibilidades metodológicas para realizar sentencing en España. Dr. José Pina Sánchez (University of Leeds)
  • Utilidad de los datos de Twitter para detectar la desinformación y la comunicación violenta en Internet. Asier Moneva (CRIMINA)

La segunda mesa redonda del evento versará sobre el uso de los datos, concretamente, hacia un uso eficaz (y ético) de los datos:

  • El uso de datos científicos en la evaluación legislativa. Dr. José Becerra Muñoz (Universidad de Málaga)
  • Bad Science: sobre el abuso y mal uso de datos en Criminología. Dr. Francisco J. Castro Toledo (Universidad Miguel Hernández de Elche)

En cuanto a la tercera mesa redonda, tratará sobre las evidencias científicas en Criminología y Derecho Penal y estará formada por la Dra. Raquel Bartolomé y de Ana Páez de la Universidad de Castilla La-Mancha y de Bertha V. Prado Manrique de la Universidad de Málaga, que presentarán unas conclusiones provisionales. El evento finalizará con la reunión de trabajo de la Red y la preparación del próximo Encuentro.

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El objetivo de la red de excelencia “Desarrollo de un modelo criminológico y empírico de la política criminal” (EmpiriC) es asesorar al gobierno y otras entidades en la prevención de la delincuencia, en la toma de decisiones legislativas de carácter penal y en materia de ejecución de penas, tanto penitenciarias como de medidas penales alternativas.

Plus Ethics, una spin-off del Centro CRÍMINA

Plus Ethics, la primera spin-off del Centro CRÍMINA, es una compañía multidisciplinar compuesta por investigadores, académicos y profesionales dedicados al análisis del impacto ético, legal y social propio de investigaciones científicas y tecnológicas y en el ámbito del desarrollo de programas de gestión o criminal compliance programs.

Plus Ethics trabaja en estrecha colaboración con instituciones públicas y empresas, proporcionándoles conocimientos científicos, técnicos, modernos e innovadores que les permitan beneficiarse del nuevo ecosistema digital desde un prisma ético y en consonancia con los marcos legales nacionales e internacionales.

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Para ello, se ha diseñado el Modelo ELI (R+D based on Ethical & Legal Intellingence) que permite gestionar y monitorizar el modo de toma de decisión a lo largo de la vida de un proyecto de I+D+i a fin de que sea adecuado para las condiciones éticas y legales de su entorno.

Así mismo, realiza la labor de consultoría para el fomento de la cultura corporativa y la prevención del delito y otras infracciones jurídicas en la empresa a través del diseño e implantación de programas de gestión de cumplimiento o criminal compliance programs.

Plus Ethics fue fundada en el año 2018 por el director del Centro CRÍMINA, Fernando Miró Llinares, y el Profesor e investigador Fco. Javier Castro Toledo.

Puedes consultar más información sobre sus actividades en www.plusethics.com

Investigadores de CRÍMINA participan en la jornada “La mediación como método alternativo de resolución de conflictos: posibilidades y alcances”

El Centro CRÍMINA ha organizado la jornada “La mediación como método alternativo de resolución de conflictos: posibilidades y alcances” con la colaboración del Ilustre Colegio de Abogados de Elche (ICAE) y la Conselleria de Justicia, Administración Pública, Reformas Democráticas y Libertades Públicas de la Comunitat Valenciana. El acto tuvo lugar el pasado 12 de febrero en la Sala Misteri d’Elx de la Universidad Miguel Hernández

Las jornadas, dirigidas por el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche y director de CRÍMINA, Fernando Miró Llinares, comenzaron con la inauguración del acto por el director general de Reformas Democráticas y Acceso a la Justicia, José García Añón, el decano del Ilustre Colegio de Abogados de Elche, Vicente Pascual, y el director del Centro de investigación. 

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Tras esto, García Añón presentó los aspectos más relevantes de la nueva Ley de Mediación de la Comunidad Valenciana. La conferencia inaugural “La mediación penal” fue llevada a cabo por el magistrado emérito del Tribunal Constitucional Vicente Gimeno Sendra y moderada por Olga Fuentes, catedrática de Derecho Procesal de la UMH. El magistrado destacó que “sin  la colaboración de los abogados, cualquier ley de mediación está condenada al fracaso”.

La primera mesa redonda de la jornada, moderada por Paloma Arrabal, analizó la mediación desde la praxis a través de la experiencia de expertos en mediación. Francisco José Argilés, abogado, expuso las características de la mediación en el ámbito mercantil y habló sobre la Ley de Segunda Oportunidad. Por su parte, la abogada Mª del Rosario Canals se centró en la mediación intrajudicial por lo que presentó una experiencia piloto llevada a cabo por el Juzgado de Familia de Elche, y Urbania Rondón, abogada y psicóloga, habló sobre mediación familiar y coordinación de la parentalidad.

En cuanto a la segunda mesa redonda, versó sobre “el apoyo ciudadano a la mediación penal: éxitos y retos de la justicia restaurativa en España”. El profesor de Derecho penal de la Universidad Miguel Hernández Fco. Javier Castro y la investigadora de CRÍMINA Ana Belén Gómez Bellvís presentaron los resultados del estudio llevado a cabo por el centro de investigación en el marco del proyecto #Ni1Fora.

CRÍMINA organiza las jornadas “Hacia un Derecho penal basado en evidencias empíricas” del proyecto NEXO

El Centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia participa en las jornadas “Hacia un Derecho penal basado en evidencias empíricas” que se celebra los días 7 y 8 de febrero en la Universidad de Granada. El evento se enmarca dentro del proyecto NEXO, Criminología, Evidencias Empíricas y Política Criminal.

El acto ha sido presentado por el Prof. Dr. D. Miguel Olmedo Cardenete, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada; el Prof. Dr. D. Fernando Miró Llinares, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Miguel Hernández de Elche; la Profa Dra. Da María José Jiménez Díaz, directora de la Sección de Granada del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología; y el Prof. Dr. Jesús Martínez Ruiz, director del Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Granada.

descargaEl proyecto NEXO aborda las posibilidades y límites de la incorporación de evidencias científicas de carácter criminológico a la política legislativa en materia penal, en particular a la decisión sobre la criminalización de conductas y el incremento de las penas.

Entre las diferentes mesas de trabajo, los investigadores del Centro participan en la Mesa II: Actitudes y percepciones ante la delincuencia. El Dr. Francisco J. Castro Toledo y la Dra. Elena B. Fernández Castejón presentan la conferencia “¿Queremos una justicia retributiva o restaurativa? Un estudio sobre las actitudes hacia la justicia en España”. Por su parte, Ana Belén Gómez Bellvís trata el efecto del contexto en las preferencias sobre el castigo del delito: dos estudios empíricos sobre la prisión permanente revisable.

El proyecto NEXO, financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Economía y Competitividad, cuenta con investigadores procedentes de varias universidades nacionales e internacionales. El proyecto plantea un diseño metodológico de tareas en bloques de trabajo adaptado a los dos objetivos generales pretendidos: (1) incorporar efectivamente al proceso legislativo evidencias empíricas, y (2) revisar los presupuestos empíricos de la toma de decisión legislativa sobre la criminalización de conductas.

 

 

 

CRÍMINA organiza el seminario “Building legitimacy through Procedural Justice”

El pasado lunes, 17 de diciembre, el Centro CRÍMINA celebró el seminario “Building legitimacy through Procedural Justice”, en el que participaron Jonathan Jackson, Ben Bradford y Daniel Varona Gómez.  El evento, moderado por el director de CRÍMINA, Fernando Miró, puso fin a las jornadas, seminarios y conferencias llevadas a cabo durante el año 2018 en el Centro.

El seminario comenzó con la intervención de Jonathan Jackson, profesor de Metodología de la Investigación y Jefe de Departamento de Metodología en la London School of Economics and Political Science, que habló sobre la confianza (trust y confidence) y la legitimidad que deposita la ciudadanía en la policía. 

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Por su parte, Ben Bradford, profesor del Jill Dando Institute de Seguridad y Ciencias del Crimen de la University College of London, centró su participación en las respuestas públicas al uso de la fuerza por parte de la policía planteando la cuestión de si la legitimidad realmente influye en el poder.

En cuanto a Daniel Varona, profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Girona, explicó las razones para “democratizar” el Derecho Penal.

El seminario fue una oportunidad para aprender sobre la evaluación empírica de la legitimidad a través de las investigaciones de expertos en la materia.