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Ya disponible el programa definitivo del III Simposio de Investigación Criminológica

El III Simposio de Investigación Criminológica “Aplicando a la realidad social el Saber criminológico”, que se celebrará en la Universidad Miguel Hernández, en Elche, los días 29 y 30 de junio, ya dispone del programa definitivo (descárgalo haciendo clic aquí).

HORARIO DE COMIENZO Y FINALIZACIÓN DEL III SIMPOSIO DE LA SEIC

Jueves 29 de junio
8:00-8:45 Registro y entrega de documentación

Viernes 30 de junio
13:00 Clausura

Durante el Simposio, se contará con una mesa redonda plenaria el 29 de junio (11:00-12:30) en la que intervendrán Juanjo Medina Ariza (University of Manchester), Lucía Summers (Texas State University) y Laura Vozmediano Sanz (Universidad del País Vasco) – Modera Fernando Miró Llinares -. Para la clausura del Simposio, intervendrá Santiago Redondo Illescas (Universidad de Barcelona), con “Narrativas criminológicas en la literatura picaresca” (10:30-12:00) -Modera Vicente Garrido Genovés -

Además, para finalizar el Simposio, el viernes 30 de junio, se ha organizado una comida en el Restaurante “La Almadraba”, en la Isla de Tabarca, para todos aquellos que deseen disfrutar de la misma. 

Esta isla está situada a unos 8 km del puerto de Santa Pola. Es la isla más grande de la Comunidad Valenciana y la única habitada. Está rodeada por murallas, que en la actualidad son Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Además está declarada Reserva Marina desde el año 1986.

Isla de Tabarca

Para mayor información, indicamos los siguientes enlaces:

http://www.alicanteturismo.com/isla-tabarca-alicante/
http://www.alicante.es/es/contenidos/isla-tabarca

Para inscribirte, se deberá rellenar el siguiente formulario, antes del 31 de Mayo de 2017: 

Formulario Inscripción

Una vez clausurado el Simposio, a las 13:00 horas, nos desplazaremos desde la Universidad hacia el Puerto de Santa Pola, lugar de embarque hacia la isla. Para llegar hasta allí, se pondrá a la disposición de los socios un autobús que volverá a la Universidad desde el Puerto de Santa Pola 18:00 horas.

Aquellos que quieran tener libertad de horario, se pueden desplazar con medios propios hasta el Puerto de Santa Pola, teniendo en cuenta que los barcos de vuelta salen cada 30 minutos, siendo el último a las 20:00 horas (la ida será la misma para todos, sobre las 13:30-14:00 horas).

El precio completo (transporte, barco y comida) es de 40€.
Para ver el menú, entrar en el siguiente enlace

Toda la información en http://www.criminologia.net/congresos2017.html 

Algunas claves para entender el ciberbullying

Hoy es el día internacional contra el acoso escolar, conocido también como “Día Mundial contra el Bullying”, una importante fecha a la que el centro Crímina para el estudio y prevención de la delincuencia se une para ofrecer algo de información y, especialmente, estrategias de prevención. Por ello, queremos dedicar esta entrada a daros a conocer este fenómeno con algo más de profundidad a partir de los datos recogidos en el estudio CiberAPP sobre el alcance de la cibercriminalidad, tanto social como económica, contra los menores de edad de la provincia de Alicante.

¿Qué es el ciberbullying?

El término ciberacoso hace referencia al uso de las TIC por parte de un menor o de un grupo de menores, para acosar de manera repetida e intencional a otro menor. Puede aparecer en forma de ciberacoso escolar, lo que se refiere a las situaciones de acoso que se producen entre compañeros del colegio a través de las nuevas tecnologías. Se puede manifestar como una continuación en Internet del acoso que el menor ya sufre en la escuela por parte de sus compañeros o por el contrario, que el acoso se dé únicamente a través de las TIC.

Saber que el ciberacoso NO se produce únicamente entre los compañeros del colegio. El auge de las tecnologías de la comunicación ha hecho que el acoso no se produzca únicamente entre los compañeros del colegio, sino que se extienda a otro grupo de iguales (amigos del barrio, de las actividades extraescolares o incluso de personas conocidas a través de Internet). Al elevar la red de contactos del menor a través del móvil, el ordenador o tablet, las posibilidades de sufrir acoso desde otros ámbitos aumentan.

(más…)

¿Porqué especializarse en análisis y prevención del crimen?

i4DxR-oR_400x400 Silvestre Cabezas (@cabezascrim)

Criminólogo. Estudiante del Máster en Análisis y Prevención del Crimen.

Cuando terminé el Grado en Criminología decidí hacer un máster para especializarme en un campo concreto y poder aplicar de una manera más práctica y específica lo aprendido durante los años de carrera y, para qué engañarnos, porque a día de hoy un máster resulta de gran utilidad e incluso, en muchos casos, algo imprescindible. Para elegirlo tomé en consideración tres condiciones esenciales: una era que fuera oficial, dado que luego quería hacer el doctorado; otra que ofreciera flexibilidad a la hora de realizarlo dado que no podía llevarlo a cabo de manera presencial debido a que estoy cursando el Grado en Psicología; y la última que fuera de calidad, ya que me gastaba el dinero que fuera en algo que mereciera la pena. Embarcado en esta búsqueda, un gran amigo me habló del Centro Crímina y sus dos másters. Por aquel entonces no conocía en detalle el centro, simplemente sabía de su existencia pero no me había dedicado a profundizar en ello. Gracias a la recomendación de mi amigo me interesé por la oferta de postgrado que tenía, me metí en su página web y estuve investigando el programa de asignaturas que lo componían, la distribución de los créditos y la metodología que seguía. Cuando vi ambos másters no me resultó difícil decidirme por el Máster en Análisis y prevención del crimen ya que, como analista de conducta criminal, me resultaba mucho más interesante la idea de estudiar el crimen pero, sobre todo, de analizarlo.

Mi trayectoria hasta entonces había sido dentro del CriminalProfiling y consideraba oportuno y necesario ampliar ese análisis del crimen a otras facetas del mismo más allá del clásico perfil criminológico. Investigando también sobre la trayectoria del centro Crímina descubrí que era un centro puntero en España en cuanto a investigación criminológica científica, sobre todo desde un enfoque ambiental, dentro del cual se trabajaba el análisis geográfico del delito. Estos dos datos fueros especialmente relevantes para mi decisión de cursar el máster en Crímina. En primer lugar, lo poco que había visto de Criminología Ambiental durante la carrera hizo que me interesara por esta disciplina criminológica que estudia el evento criminal en vez de seguir el enfoque clásico. Me parecía una aproximación con mucha mayor proyección a la hora de abordar un fenómeno tan complejo como es un delito. A su vez, esta perspectiva se hacía desde una metodología científica, de manera que se propiciaba, por un lado, la formación científica que toda ciencia que se precie requiere y, por otro, la investigación científica, ambas tan necesarias en nuestro país sobre todo en el campo de la criminología. En segundo lugar, dentro de la perfilación criminal lo que menos había trabajado había sido perfil geográfico y sabía que Crímina trabaja con él y cuestiones relacionadas como mapas del delito, hotspot, etc.

Continuando con este proceso de búsqueda de información también tuve en cuenta el profesorado, algo esencial a la hora de elegir una formación y valorar la calidad de la misma. El centro Crímina cuenta con un amplio elenco de profesionales de distintas disciplinas y que ocupan un lugar destacado dentro de cada uno de sus ámbitos y reconocimiento nacional e internacional. Algunos de ellos ya los conocía por sus trabajos e investigaciones que había leído previamente y a otros tenía la enorme suerte de poder considerarlos amigos y, por supuesto, conocer de primera mano su calidad como docentes y profesionales. En definitiva, el Máster en Análisis y Prevención del Crimen era el que más se adecuaba a mis intereses y que ofrecía una mayor calidad acorde a lo que esperaba encontrar en unos estudios de postgrado, así que me decidí a hacerlo.

Ahora bien, todo esto fue a priori. A día de hoy ya casi voy a terminar el máster y puedo hablar con conocimiento de causa de qué es lo que me he encontrado y mis experiencias durante la realización del mismo. En primer lugar, quiero mencionar que las asignaturas me están resultado de gran interés, especialmente las relacionadas con análisis geográfico en las que se trata con software geográfico que era lo que yo quería trabajar de manera especial.  Todas tienen una parte práctica importante lo que, a mi entender, hace mucho más atractivo el máster dado que muchas veces durante la carrera hay una saturación de contenidos teóricos pero falta la aplicación de los mismos. A su vez, me permite adentrarme mucho más en el campo de la Criminología Ambiental, sobre todo por el material facilitado por los docentes que, si bien el que aportan ya de por sí es bueno, además están facilitado mucho material adicional para aquellos que queramos profundizar en cuestiones concretas del mismo.

Así mismo, la disponibilidad de todos los docentes, las rápidas respuestas a las cuestiones planteadas y el trato es excelente y muy de agradecer, sobre todo en una metodología online como es la de este máster. También he de decir que es una buena metodología porque me da total flexibilidad para gestionar mi tiempo como mejor crea, aunque exige autodisciplina a la hora de ponerme a hacer los trabajos y estudiar, como es lógico y normal. El sistema está planteado de manera que se facilita el contenido teórico en documentos escritos y, a su vez, se dispone de videoclases para ayudar a una mejor compresión del mismo o para ampliar materia, las cuales me están resultando de gran interés y utilidad. Los trabajos que se exigen están totalmente relacionados con los contenidos teóricos y es una buena forma de ver si realmente estoy asimilando los conceptos.

También he adquirido una visión más completa de la Criminología pero, fundamentalmente, basada en un conocimiento científico de calidad a través de las diversas asignaturas y profesores, porque es necesario hacer investigación pero, si esta no es científica, no sirve de mucho. El máster te da la base para que puedas hacerlo y adentrarte en el apasionante mundo de la investigación criminológica científica, siendo el trabajo fin de máster es una muy buena oportunidad para ello. Lo cierto es que estoy muy contento y satisfecho con la realización del mismo. Ha cumplido mis expectativas con creces y, no sólo eso, sino que encuentro una utilidad real en mi día a día de lo que voy aprendiendo a lo largo del mismo. Sin duda, lo volvería a elegir dado que es, a mi entender, el mejor máster de análisis científico del fenómeno criminal.

ANUNCIO FB MAPc 2017-001

Prevenir el Bullying desde la educación emocional

Cordelia-Estevez1Profa. Cordelia Estévez

Psicóloga. Investigadora asociada en Centro CRIMINA.

El psicólogo Dan Olweus fue el primero en investigar el fenómeno de bullying en Noruega en 1993.Lo definió como una “conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un/a alumno/a contra otro/a, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede escapar por sus propios medios. La continuidad de estas acciones provocan en la víctima efectos claramente negativos como descenso en la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes” (Olweus, 1993).

El acoso escolar aparece de manera heterogénea entre los estudiantes de primaria y secundaria (Piñuel y Oñate , 2007) y no sólo se expresa mediante conductas de agresión física (Díaz-Aguado, 2005). El acoso escolar puede ser Físico, se caracteriza por el empleo de agresiones físicas y puede ser directo (puñetazos, empujones, patadas, etc.) o indirecto (robo, destrucción de ropa, material escolar y otro tipo de bienes pertenecientes a la víctima);Verbal, el más frecuente. Predominan los insultos, burlas, motes, menosprecios en público para poner en evidencia a la víctima, etc; Psicológico, este tipo de acoso es muy dañino para las víctimas, ya que debido a las amenazas, intimidación,  chantaje, manipulación, etc.,  les provocan un estado de miedo e inseguridad continuo además de afectar a su autoestima, o Relacional, cuando consiste en marginar y excluir a la víctima, no dirigirle la palabra e incluso se presionar a otros alumnos para que no se relacionen con ésta.

En general, estos actos, que muestran un alto grado de inadaptación social en las personas implicadas y una carencia considerable de habilidades sociales (Swearer, 2000), suelen tener lugar en las instalaciones escolares, en los alrededores del centro o en las actividades extraescolares y llevarse a cabo fuera del alcance de la vista de los adultos, por lo que suelen pasan inadvertidas y complicar así, su detección precoz.

Actualmente sabemos que se dan casos de acoso y violencia escolar en casi todos los centros educativos, y que dependiendo del curso y del momento, se pueden encontrar implicados en estos entre un 22% y un 35% de los alumnos, los chicos en mayor medida que las chicas y extendido a ciclos educativos de primaria (Cerezo, 2009). En España, Iñaki Piñuel, autor del informe Cisneros X sobre acoso y violencia escolar en 2006, sitúa el índice de incidencia en torno al 23% y fija el pico más alto en la educación primaria concluyendo que alrededor del 40% de los niños de 7 a 9 años padece una situación de bullying.

Todo esto nos lleva a la convicción de que para elaborar estrategias preventivas, es necesario conocer el perfil psicológico de los menores implicados en el bullying, sean agresores o víctimas, y  utilizar esta información como guía en los planteamientos psicoeducativos , ya que seguramente  aporten estrategias útiles que prevengan y fortalezcan a los escolares ante la posibilidad de verse implicados en situaciones de violencia o acoso. Afortunadamente, conocemos ya bastante acerca de los rasgos o aptitudes emocionales más característicos asociados a estos papeles en el bullying

En referencia al perfil de la víctima, un estudio realizado por  Cerezo en 2001 pone de manifiesto que las víctimas de acoso escolar tienen puntuaciones mas bajas en autoestima así como menos habilidades de comunicación que sus compañeros  no implicados en bullying .Por otro lado varios estudios señalan el hecho de que tanto la baja regulación emocional como la dificultad en la expresión de emociones pueden ser posibles predictores de victimización (Garner y Lemerise, 2007) . En lo que respecta al agresor, vemos que  aspectos como la empatía, la responsabilidad social o el manejo del estrés están por debajo  de lo esperado. (Melchor y Estévez, 20017)

Estos resultados definen el modelo de intervención y la guía a seguir para desarrollar el programa de prevención que desde el Centro CRIMINA se ha diseñado. Este programa tiene como marco teórico por un lado el modelo mixto de Inteligencia Emocional de Reuven Bar-On , que define desde una perspectiva mixta, las habilidades sociales y emocionales que conforman la Inteligencias emocional general y por otro lado el del aprendizaje vicario de Albert Bandura que incide en el poder de los modelos en el proceso de aprendizaje en la infancia. Este programa  integra todos los aspectos considerados relevantes en la bibliografía para lograr los objetivos de mejora del clima en  el  aula y disminución de la agresión y el acoso escolar. Consta de talleres  psicoeducativos  para  niños de entre 8 y 12 años destinados a mejorar  competencias emocionales , utilizando  como vehículo educativo y motivador distintos Súper-héroes diseñado para cada sesión; Estos,  representan  los valores prosociales , de respeto , responsabilidad social y tolerancia que se pretenden trasmitir. Por otro lado el programa incluye la formación a padres y profesores como elemento fundamental de la intervención integral  y el control situacional de las agresiones en los centros.

 bullying

 REFERENCIAS

Cerezo, F. ( 2001) . Variables de personalidad asociadas en la dinámica bullying (agresores versus víctimas) en niños y niñas de 10 a 15 años . Anales de psicología 17, 37-43

Bullying: análisis de la situación en las aulas españolas International Journal of Psychology and Psychological Therapy  9, 3, 367-378

Díaz-Aguado,M.J. (2005)  La violencia entre iguales en la adolescencia y su prevención desde la escuela. Psicothema 17 (4) 549-558

Garaigordobil,M. Oñederra,J. ( 2010) Inteligencia emocional en las víctimas de acoso escolar y en los agresores. European Journal of Education and Psychology 3,( 2). 243-256.

Garner, P. W. y Lemerise, E. A. (2007). The roles of behavioral adjustment and conceptions of peers and emotions in preschool children’s peer victimization. Development and Psychopathology, 19, 57-71.

Olweus, D. (1993). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid: Morata, 1998 (fecha de la edición en castellano).

Piñuel I y Oñate, A (2007): Acoso y Violencia Escolar en España: Informe Cisneros X. Ediciones IIEDDI.

Ttofi,M & Farrington,D. (2011). Effectiveness of school-based programs to reduce bullying: a systematic and meta-analytic review . J Exp Criminol 7:27–56

Swearer, S. M. (2000): Bullying and Victimization Description, Assessment and Guidelines for Intervention. University of Nebraska. Lincoln. September, 25.

 

 

 

 

¿Mejoramos la intervención en los Centros de Menores? Los factores de protección como puntales para la mejora en la intervención criminológica con menores.

nahikariAutora: Nahikari Sánchez (@NahikariSanchez)

Criminóloga. Docente y coordinadora (online) del Máster en Intervención Criminológica y Victimológica.

En el contexto de la intervención criminológica con menores, dentro de la actividad de valoración del riesgo de violencia juvenil, hasta el momento se ha dado un mayor peso a los factores de riesgo, analizando por lo tanto aquellas circunstancias del menor que hacen que el riesgo de que vuelva a cometer hechos delictivos sea mayor (Otto y Douglas, 2010).

Es decir, analizamos aquellos apartados de su vida más conflictivos, complicados, problemáticos y los gestionamos (intervenimos sobre ellos) para que ese menor no siga, por ejemplo, consumiendo drogas o alcohol, intentando que no sea impulsivo, que mejore su forma de afrontar los problemas…etcétera (Loeber y Farrington, 1998). Nos basamos, por lo tanto, en sus aspectos más negativos, que puedan ser objeto de intervención (factores de riesgo dinámicos).

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Esta forma de abordar el tratamiento es fundamental, pero no única ni la más efectiva, según la evidencia científica. Son muchas las investigaciones que destacan que si trabajamos no con factores de riesgo sino con factores protectores (Farrington y Whels, 2012), es decir, sobre los aspectos más positivos de los menores que hacen, de manera directa o indirecta, que el menor tenga menos probabilidad de que vuelva a reincidir en su conducta antisocial, la gestión del riesgo da lugar a resultados mucho más efectivos.

Así, apoyar su perseverancia, sus metas realistas en el futuro, los vínculos prosociales con familiares y menores de su misma edad, etcétera, resultan igual o más adecuados para evitar la reincidencia (Medina Ariza, 2011), y el tratamiento sobre los mismos es mejor aceptado por menores (siempre es más positivo que te refuercen lo positivo que tienes antes de que te estén recordando todo lo negativo), y los profesionales, que disminuyen, además, el “quemado” profesional al disfrutar de los avances sobre aspectos favorables de los menores (Sánchez-Herrero, 2016). El análisis, por lo tanto, de estos factores de protección específicos para cada menor, junto con los factores de riesgo (que no deben olvidarse en ningún momento) hacen que la intervención sea mucho más eficaz (Sánchez-Herrero, N, 2011).

También debemos apuntar que así como existen herramientas de valoración del riesgo de violencia juvenil generales (como el SAVRY, creada en 2003 por Borum, Bartel y Forth, y adaptada al castellano y catalán por Valles y Hilterman en 2007) y específicos para determinadas conductas delictivas (ERASOR, enfocado a menores con conductas de agresión sexual, creada en 2001 por Worling y Curwen, y adaptada al castellano por Villegas, Sánchez-Herrero, Hilterman y Siria, en 2010), las herramientas basadas en factores de protección pueden completar cualquiera de las intervenciones específicas (SAPROF:YV, creada en 2014 por de Vries, Geers, Stapel, Hilterman y de Vogel, y adaptada al castellano por Villegas, Hilterman y Poch, en 2016), con gran éxito.

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Y, como es fundamental en cualquier intervención basada en la ciencia criminológica, analizamos la evidencia científica de las intervenciones basadas en los factores de protección y su eficacia en la disminución del riesgo de reincidencia,  en el desistimiento delictivo (Rennie y Dolan, 2010) y la reincidencia violenta para los adolescentes (Lodewijks Ruiter, y Doreleijers, 2010).

Sin duda, se trata de un ámbito de investigación criminológica llave para la mejora en la en la intervención actual en adolescentes y jóvenes con conductas violentas.


REFERENCIAS

 Borum, R.; Bartel y Forth (2000), SAVRY Structured Assesment of Violence Risk in Youth. Traducción al catalán y castellano: Vallés, L y Hilterman (2006). Barcelona: Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada

Farrington, D. P. y Whels, B. (2012). The Oxford Handbook of Crime Prevention. Oxford: Oxford University Press

Hare, R. (1995). Hare Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R). Toronto, Canadá: Multi-Health System, INC

Loeber, R. y Farrington, D.P. (1998). Serious and violent juvenile offenders: Risk factors and successful interventions. Thousand Oaks: Sage

Loeber, Rolf. Farrington, David P. (2011). Young homicide offenders and victims: risk factors, prediction, and prevention from childhood. New York; London: Springer

Medina Ariza (2011). Políticas y estrategias de prevención del delito y seguridad ciudadana.  Buenos Aires: Edisofer

Otto, R.K. y Douglas, K.S. (2010). Handbook of violence risk assessment. Nueva York: Taylor & Francis

Sánchez-Herrero, N. (2011). Agresores sexuales juveniles: ¿existe un tratamiento eficaz?. Boletín Criminológico, 126. Instituto andaluz interuniversitario de Criminología

Sánchez-Herrero, N. (2016). Evaluación del riesgo de violencia juvenil: Los factores de protección como clave para la mejora en la intervención criminológica. En Rámila Díaz, N.J., Pérez Suárez, J.R y Briggs, D. La criminología del hoy y del mañana. Madrid: Dykinson.

La criminología frente a la evaluación del riesgo de violencia

39Autor: Ismael Loinaz (@IsmaelLoinaz)

Psicólogo y criminólogo. Profesor en Máster en Intervención Criminológica y Victimológica. 

En la historia de la predicción delictiva la criminología ha tenido un papel protagonista. En aproximadamente 100 años de recorrido, podemos encontrar trabajos relevantes como los del matrimonio Glueck en la década de 1930 (centrados entre otras cosas en las carreras delictivas) o el manual editado por Farrington y Tarling en 1985 (Prediction in criminology) entre otros muchos. Otros desarrollos relevantes para la criminología provienen de la psicología, como el modelo Riesgo-Necesidad-Responsividad de Andrews y Bonta. Pese a ello, se ha producido una desconexión entre la investigación internacional en evaluación del riesgo y la práctica en criminología, desconexión que en España se plasma en la escasez de contenidos formativos específicos sobre la temática en muchos de los planes de estudio.

La evaluación del riesgo es multidisciplinar y “cualquier” profesional formado en la técnica puede ser considerado apto para realizar valoraciones. Sin embargo, la condición indispensable es dicha formación específica y no así la titulación universitaria de la que se provenga. Ni psicólogos, ni criminólogos, ni psiquiatras, por el mero hecho de serlo, son expertos en la predicción del riesgo de violencia. Ninguno de estos estudios garantiza una formación en la temática, aunque sí es cierto que solo los dedicados a la salud mental podrán ser capaces de valorar las características psicopatológicas, mientras que los dedicados al mundo criminológico tendrán más conocimientos sobre cuestiones delictivas.

La criminología es seguramente la disciplina que más sabe sobre la violencia humana. Pese a ello, pierden sentido algunas de las reclamaciones que se hacen en la lucha por el merecido espacio profesional, para las numerosas promociones de graduados, cuando se invierten más horas de formación en cuestiones que como profesionales no van a poder poner en práctica (como el tratamiento psicológico o el enjuiciamiento criminal) y se puede llegar a no invertir ninguna en una cuestión vital y con demanda social como la evaluación del riesgo para la que, además, es solo la formación lo que garantiza la adecuación para su puesta en práctica. Muchos estudios de postgrado también forman a sus alumnos en evaluación del riesgo, pero, en algunos casos, el grado en criminología no es una vía de acceso. Junto a la formación académica, los talleres especializados son otro recurso formativo, necesario incluso para aquellos que ya conocen la materia, pero deben actualizarse o ampliar conocimientos. Una sensación agria, compartida por algunas colegas de formación y profesión, es tener que recomendar que estudien otra carrera (psicología especialmente) a muchos alumnos que se ven con las manos atadas tras terminar criminología. Por ello, no debemos perder la oportunidad de dotar a las nuevas promociones de expertos, que año tras año se incorporan al mundo laboral, de las herramientas formativas necesarias para destacar como profesionales dedicados a la evaluación del riesgo.

Con el Manual de evaluación del riesgo de violencia (Ed. Pirámide, 2017) se ha pretendido hacer un aporte a la formación en la materia en el contexto de habla hispana. Se espera que pueda servir como hilo conductor de nuevos desarrollos y permita a aquellos interesados en la disciplina mejorar los conocimientos y la correcta aplicación del procedimiento. Alumnos de criminología en especial, pero también de ramas como la psicología, el derecho o el trabajo social entre otras, cuentan con un nuevo recurso valioso para mejorar su formación. El manual aborda de manera sintetizada la evolución histórica de la disciplina, los fundamentos técnicos y metodológicos y el proceso de aplicación con una explicación pormenorizada de los 7 pasos que estructuran el juicio profesional estructurado en la actualidad. Además, se han incorporado capítulos específicos con las principales herramientas disponibles para las formas de violencia más habituales (inespecífica, sexual, de pareja y juvenil) y uno dedicado a formas menos prevalentes, pero de interés, incluida la radicalización. En el último capítulo se aborda la valoración del riesgo en mujeres violentas, una temática especialmente desatendida.

Por todo lo dicho, podemos considerar este manual una referencia de fácil acceso pero con el detalle suficiente para permitir el conocimiento preciso de debates, técnicas y herramientas. Espero y deseo que este granito de arena ayude a que la criminología encuentre su lugar en el terreno profesional español y que la formación de las nuevas generaciones de criminólogos sea cada vez más realista y cercana a las posibilidades de aplicación.

 portada completa

REFERENCIAS

Andrews, D. A. y Bonta, J. (2010). The psychology of criminal conduct (5.ª ed.). New Providence, NJ: LexisNexis.

Farrington, D. P. y Tarling, R. (eds.) (1985). Prediction in criminology. Albany, NY: State University of New York Press.

Glueck, S. y Glueck, E. (1930). 500 criminal careers. Nueva York, NY: Knopf.

Glueck, S. y Glueck, E. (1934). Five hundred delinquent women. Nueva York, NY: Knopf.

Glueck, S. y Glueck, E. (1934). One thousand juvenile delinquents. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Loinaz, I. (2017). Manual de evaluación del riesgo de violencia. Metodología y ámbitos de aplicación. Madrid: Pirámide.

Comienzan los plazos de preinscripción de los másteres oficiales en criminología de CRÍMINA

Desde hoy, día 3 de Abril, quedan abiertos los plazos de preinscripción de los dos másteres oficiales del centro CRÍMINA para el estudio y prevención de la delincuencia de la UMH: el Máster Oficial en Análisis y Prevención de Crimen (MAPc) y el Máster Oficial en Intervención Victimológica y Criminológica (MICv), ambos másteres oficiales únicos en España e Iberoamérica.
El primero de ellos, el Máster Oficial en Análisis y Prevención de Crimen (MAPc), ofrece una especialización moderna para criminólogos, policías, responsables políticos y técnicos, y profesionales de la seguridad, la prevención de la delincuencia y el tratamiento del delito. Este posgrado oficial online en criminología consta de 60 ECTS, diseñado para realizarse en un curso lectivo, y se imparte desde octubre hasta junio.

ANUNCIO FB MAPc 2017-001

Pincha aquí si quieres más información acerca de este máster oficial.

Por otro lado, el Máster Oficial en Intervención Victimológica y Criminológica (MICv)  esta destinado a la formación integral de los profesionales de ámbitos relacionados con áreas criminológicas y la justicia criminal, dotando al alumno de las destrezas necesarias para evaluar e intervenir en el ámbito individual y social, promoviendo y mejorando los aspectos preventivos relacionados con el delito, la delincuencia y la victimización. El Máster en Intervención Criminológica y Victimología, ya sea online o semipresencial, consta de 60 créditos ECTS y se imparte desde octubre a junio.

3 MICV 2017

Pincha aquí si quieres más información acerca de este máster oficial.

El Centro Crímina cruza el charco para formar a los primeros criminólogos de Honduras

El pasado mes de Enero, la profesora, docente y Coordinadora de los títulos propios y del Máster de Intervención Criminológica y Victimológica del Centro Crímina, Zora Esteve, se trasladó a la Universidad Nacional de la Policía de Honduras (UNPH) para impartir el último módulo de la Maestría en Criminología.

La UNPH, dedicada a la docencia, investigación y extensión en el campo de Educación Policial en Honduras, tiene como misión ofrecer exclusivamente estudios a nivel superior desde una concepción científica de la Policía. Como centro de Educación Superior fue aprobado en 1996 y ha graduado varias promociones de Oficiales de Policía con el Grado y Título de Licenciado en Ciencias Policiales.

Así mismo, se desarrollan los cursos de ascensos de acuerdo al Grado Policial: subinspector, inspector, subcomisario y comisario.

Además, recientemente, la UNPH ha abierto sus puertas y en ella se están formando, a nivel de postgrado, jueces, fiscales y profesionales independientes que están vinculados al tema de la seguridad ampliando su oferta formativa dentro del mundo de la seguridad. Su último logro ha sido la aprobación del primer programa de Maestría en Criminología de Honduras.

Anteriormente a esta titulación, no existía ninguna formación oficial específica en el ámbito criminológico. Por ello, la demanda era muy elevada y sólo unos pocos han podido formar parte de este grupo tan selecto. Tras dos años de estudio, los elegidos, todos ellos altos mandos de la Policía Nacional, de la Dirección Policial de Investigaciones, médicos forenses, psicólogos, jueces y fiscales, han finalizado su periodo formativo, quedándoles pendiente únicamente el trabajo final de investigación (equivalente al Trabajo Fin de Máster en España, TFM) para convertirse en los primeros criminólogos del país.

El último módulo de la maestría, denominado “Criminología y Análisis Criminal”, impartido por la investigadora de Crímina, ha sido muy especial para ellos, ya que ha sido la primera docente criminóloga que han tenido en la titulación,  tratando temas que no habían estudiado hasta entonces, como las teorías de la criminalidad y su evolución hacia las teorías del crimen, aplicadas a la prevención situacional, la técnica del perfil criminológico, la psicopatía, clasificación de los delincuentes seriales y los informes periciales criminológicos.

Del mismo modo, la profesora Esteve, ofreció una conferencia plenaria en la UNPH para los oficiales que estaban estudiando en los cursos de ascenso, titulada “La escena del crimen: análisis comportamental”.

Desde el Centro Crímina les damos la enhorabuena a todos ellos y les deseamos los mayores éxitos en el futuro, ha sido un placer y un auténtico orgullo formar parte de su formación académica.

¡¡¡Mucha suerte!!!

 

 

El extraño caso de la bruja Lola, o sobre cómo llegar a ser el hombre del tiempo de la Criminología

Autor: Dr. José Eugenio Medina (Investigador, docente y coordinador del Máster en Análisis y Prevención del Crimen del centro CRÍMINA)

No quedan tan lejos los tiempos en los que las personas acudían a brujas, chamanes, sacerdotisas, oráculos, videntes y toda suerte de seres con mágicas capacidades que, con conjuros, estados transcendentales e incluso posos de café o té, según la preferencia, anticipaban sin ningún género de dudas el futuro próximo o lejano, no solo de incautos labriegos que deseaban conocer el mejor momento para la siembra, o de mujeres que buscaban anticipar el género de su retoño todavía por llegar, sino de generales griegos que planificaban sesudamente la batalla, tras consultar al Oráculo de Delfos. Pero esos tiempos pasaron…o no.

A juzgar por los impactantes titulares de algunos medios de comunicación que ocasionalmente anuncian geniales algoritmos y aplicaciones informáticas que la Policía ha implementado, con el fin de identificar a individuos que han cometido los más atroces crímenes, o las áreas de la ciudad en las que pasado mañana se perpetrará un concreto número de delitos, pareciera que, a diferencia de las brujas y oráculos, cuya tasa de acierto se ha mostrado tradicional y manifiestamente mejorable, hoy sí estamos en disposición de establecer lo que ocurrirá en un momento determinado. Pero lo cierto es que el estado actual de la técnica criminológica en particular y de la ciencia en general no nos ha llevado todavía tan lejos. Sin embargo, sí estamos en disposición de aproximar, en términos probabilísticos, el lugar en el que se encuentra el domicilio, o punto de anclaje, de un determinado individuo que ha participado en una serie de crímenes (Rossmo, 1999), o apuntar las zonas, sean áreas, manzanas o segmentos, en las que se concentra una determinada actividad delictiva (Chainey, Tompson y Uhlig, 2008), lo que confiere a la Criminología un importante papel, no tanto en la película “Minority report” sino más bien, en la serie de televisión “Numb3rs”.

Para que ello sea posible, los criminólogos recurren a diferentes estrategias, denominadas genéricamente por algunos autores como “Predictive Policing, definiendo con este término la aplicación de técnicas analíticas, fundamentalmente cuantitativas entre las que se incluyen los mapas del crimen (Groff y La Vigne, 2002), que permiten, sobre la base de estimaciones estadísticas, la identificación de objetivos preferentes para la intervención de la Policía, la prevención del crimen y la resolución de delitos pasados (Perry, 2013). En cualquier caso, por extendido que esté el término, lo cierto es que con él no se refieren ni a policía, ni a la predicción(@JoseM_123).

Y es que la equívoca traducción del idioma de Shakespeare tiene buena culpa de ello, ya que cuando nuestros colegas anglosajones hacen referencia al “Policing” lo que están expresando, es el estudio de la función policial (@Juan_JoseMedina). En cuanto a ese “Predictive”, resulta curioso que, a pesar del cuidado que los científicos suelen poner en el uso preciso del lenguaje, en el caso particular de las técnicas mencionadas recurren indistintamente a forecast o predictive, dos términos que, desde una perspectiva científica, se asemejan tan poco, ya que mientras que la estimación (traducción de forecast), expresión a la que por cierto deberíamos acudir, hace referencia a lo objetivo, científico y reproducible, la predicción o predictive se refiere a lo subjetivo, de carácter intuitivo y no reproducible. Esto no debería suponer un problema, siempre que se le diera, al menos la misma credibilidad, a una predicción de un analista del crimen, que a la del hombre del tiempo.

Predicción o estimación, lo cierto es que la literatura criminológica apoyada en sus propios hallazgos y los de investigadores de otros campos, como la geografía o la estadística, ha descrito ampliamente la existencia de patrones delictivos (Brantingham y Brantingham, 1981), perfiles geográficos del delito (Rossmo, 1999) o puntos calientes o hot spots (Sherman et. al., 1989).

 


Referencias

Brantingham, P. J., & Brantingham, P. L. (Eds.). (1981). Environmental criminology (pp. 27-54). Beverly Hills, CA: Sage Publications.

Chainey, S., Tompson, L., & Uhlig, S. (2008). The utility of hotspot mapping for predicting spatial patterns of crime. Security Journal21(1-2), 4-28.

Groff, E. R., & La Vigne, N. G. (2002). Forecasting the future of predictive crime mapping. Crime Prevention Studies13, 29-58.

Perry, W. L. (2013). Predictive policing: The role of crime forecasting in law enforcement operations. Rand Corporation.

Rossmo, D. K. (1999). Geographic profiling. CRC press.

Sherman, L. W., Gartin, P. R., & Buerger, M. E. (1989). Hot spots of predatory crime: Routine activities and the criminology of place. Criminology27(1), 27-56.

Niños psicópatas, ¿realidad o ficción?

Autora: Profesora Zora Esteve Bañón.

Para algunos especialistas, utilizar el concepto “psicopatía infantil” es inapropiado y evitan aplicar este término a niños pequeños. Por eso, tienden a hablar de conflictos prácticos y éticos, de dificultades de adaptación, o como mucho, de precursores de trastornos de la personalidad, haciendo hincapié en lo que puede significar para un niño llevar tal etiqueta. Pero la evidencia científica y clínica indica que la mayor parte de las personas diagnosticadas como psicópatas comienzan a manifestar rasgos de personalidad característicos de este trastorno a una edad muy temprana. La psicopatía no surge de repente, sin manifestarse previamente, en la edad adulta. Y las características que la definen algunas veces se muestran ya en los primeros años de vida (Hare, 2003). Y al igual que lo que sucede con la mayoría de los trastornos que son diagnosticados en adultos, la investigación revela que la psicopatía es un síndrome que consiste en un conjunto estable de rasgos de personalidad, actitudes y comportamientos desadaptativos que tienen su origen en la infancia, habiéndose llegado a encontrar síntomas de él en niños de entre 6 y 10 años (Silva, 2009).

Aunque tradicionalmente se ha establecido que las decisiones diagnósticas en relación con los trastornos de personalidad deben ser realizadas en el periodo de la postadolescincia, hay evidencias de que un número de rasgos de personalidad psicopática, si no todo el trastorno, aparece en los primeros años de vida (Lynam, 2002).

Uno de los problemas asociados a este constructo, y que probablemente influya en la renuncia a calificar a niños o adolescentes como personalidad psicopática, es que, en adultos, tiende a confundirse la psicopatía con el trastorno antisocial de la personalidad (TAP), a partir de los 18 años, y en niños y adolescentes (entre los 15 y los 18) se identifica con el trastorno disocial (TD) o el trastorno negativista desafiante (TND). Sin embargo, aunque haya puntos de contacto entre ellos, existen también diferencias en importantes aspectos.

En este sentido, los niños que tienen predisposición a desarrollar una psicopatía adulta se mostrarán más egocéntricos e inflexibles en sus exigencias ante sus padres o el resto de personas. No cederán porque sí, lo harán presionados por una amenaza de castigo, aunque siempre intentarán salirse con la suya. Este egocentrismo se incrementará conforme crezcan.

A causa del destacado interés en su propia persona, estos niños muestran a menudo explosiones coléricas y ataques de rabia. No soportan que les contradigan.  Las emociones innatas o primarias como la sorpresa, la ira, el miedo, la curiosidad, etc. Son evidentes casi desde el nacimiento, y así lo niños más pequeños son capaces de mostrar sus emociones. La ausencia de éstas puede interpretarse como una predisposición al desarrollo de la psicopatía.

Los niños aprenden la empatía a través del proceso de socialización. Los padres y otros adultos hacen que el menor vaya observando de qué modo sus acciones afectan a los demás. No obstante, estos niños parece que tienen muchas dificultades para admitir que los sentimientos ajenos deben tomarse en cuenta. Su falta de empatía es la puerta hacia la crueldad. Pueden torturar a los animales domésticos, y molestar a sus amigos y/o hermanos. Se entiende que, realmente, no les importa lo que les pueda suceder a los demás, incluyendo sus seres “más queridos”.

Desde muy pequeños empiezan a mentir, engañar y manipular. Además, realizan estas conductas con mucha convicción Por otro lado, si en alguna ocasión se les descubre mintiendo, carecen de nerviosismo e incluso pueden llegar a negarlo todo. La mayoría de instrumentos que evalúan la psicopatía consideran la mentira persistente, a lo largo de todo el desarrollo infantil, como un síntoma importante de este constructo.

La adolescencia puede ser un periodo inicial de manifestación de la psicopatía. Durante él, los padres pueden comenzar a comprender que a su hijo le pasa algo, ya que no se comporta como los demás.

Por todo lo explicado anteriormente, no me gustaría terminar sin comentar que, aunque mucha gente se pueda sentir incómoda aplicando la etiqueta diagnóstica de psicópatas a estos jóvenes, no se debe perder de vista la realidad: existe un síndrome con unos rasgos de personalidad y unas características que advierten problemas a largo plazo, independientemente de cómo le llamemos. Los jóvenes con estas características deben tener especial atención por parte de los expertos en la conducta desviada y en el hecho criminal, para intentar evitar, en lo posible, futuros comportamientos violentos.

Rousseau dijo: “El hombre nace naturalmente bueno, es la sociedad lo que lo corrompe” ¿Estáis de acuerdo?

We-Need-To-Talk-About-Kevin-DI

Foto: http://www.sky.com/tv/movie/we-need-to-talk-about-kevin-2011

Referencias

Hare, R. D. (2003). The psychopathy checklist–Revised. Toronto: ON.

Lynam, D. R. (2002). Fledgling psychopathy: A view from personality theory.

Silva, T. C. (2009). La medición de la psicopatía en el contexto del Sistema de Justicia Juvenil en España. Universidad de Valencia: Tesis Doctoral.